Cada semana escuchamos en las noticias acerca de un nuevo caso de violencia de género; que esa despreciable situación se haya normalizado tanto es un síntoma preocupante de nuestra realidad. Cuando ponemos atención, podemos observar que la mayoría de los actos de maltrato doméstico son contra la mujer, hecho que sin embargo, no debería eximir de culpabilidad ni ablandar el caso cuando la víctima es del sexo masculino.
Tal vez sean simples estereotipos, podría tratarse de la cultura instalada o simplemente de las diferencias físicas que por naturaleza existen entre el hombre y la mujer. Pero lo cierto es que son diferentes las miradas y las opiniones de la gente cuando la violencia se produce del lado femenino.
Las campañas y marchas que realiza el movimiento feminista son, en esencia, para exigir igualdad total entre ambos sexos en la mayor cantidad de ámbitos posibles, un ideal con el que no se puede discrepar. No obstante, en situaciones de maltrato contra el hombre, no faltan los comentarios en las redes de algunas mujeres argumentando que la víctima se lo merecía y hasta llenando de aplausos a la protagonista del caso.
Muchas ven los sucesos de violencia doméstica donde la víctima no es la mujer como casos de venganza para todas las que sufrieron algún tipo de maltrato de parte de los hombres; la pregunta es, ¿adónde vamos a llegar si nos pasamos la vida tomando revancha con la misma moneda ante situaciones que nos provocaron daño? También hay comentarios que desaprueban el actuar de la mujer, pero en una escala mucho más baja y de menos intensidad, demostrando que la igualdad está muy lejos de convertirse en realidad.
Días atrás, una pasajera de la Línea 96 trató de muy mala manera al conductor, ya que éste se negó a bajarla en un sector donde no estaba permitido parar. Con el vehículo en marcha, la señora comenzó a gritar y golpear al chofer, poniendo en riesgo la integridad física de todos los que se encontraban dentro y fuera del rodado.
Al publicarse el video del hecho, inmediatamente, el repudio se hizo presente en las redes; varias personas manifestaron su enojo y exigieron castigo para la señora. Aunque lo más sorprendente fue ver a mujeres que comentaban “está bien para que aprenda a respetar a las damas”; ¿qué respeto se puede ganar humillando a otra persona?
Si se exige igualdad, no se debe flaquear en los aspectos que convengan, sino mantener el mismo criterio para cualquier ámbito. No debemos fijarnos en el sexo para formarnos y emitir una opinión, sino enfocarnos en el hecho y el contexto.
Por Diego Benítez (19 años)