La odisea de viajar en colectivo puede derivar en accidentes fatales

La semana pasada, una estudiante de psicología perdió la vida tras salir despedida de un ómnibus de la línea 2, debido a que la puerta trasera se encontraba abierta.ABC Color

Puertas abiertas, pasajeros parados, carreras de colectivos y tanques de combustible tirados en el asfalto son algunos peligros que los viajeros deben enfrentar todos los días. Usar el transporte público constituye una odisea que puede resultar fatal.

La semana pasada, una estudiante de psicología perdió la vida tras salir despedida de un ómnibus de la línea 2, debido a que la puerta trasera se encontraba abierta. La joven, quien se estaba preparando para bajar del colectivo, ya había cruzado el molinete cuando el chofer giró bruscamente, lo cual provocó la caída y posterior muerte de la pasajera.

Este hecho es un llamado de atención tanto para conductores como pasajeros. El haber mantenido las puertas abiertas durante el trayecto, así como el detalle de que la mujer llevara un bolso en cada hombro y un termo en la mano, son escenarios habituales en los colectivos.

La ley de Tránsito y Seguridad Vial, en su artículo 81, establece que se encuentra estrictamente prohibido movilizar el transporte con las puertas abiertas, falta en la que incurrió el conductor del rodado; asimismo, grabaciones del interior del vehículo atestiguan que el chofer se distrajo varias veces al manejar, ya que se lo observa acomodando billetes y rompiendo una bolsita de hielo. El temor de cada ciudadano que alguna vez viajó en la estribera y con la puerta abierta se hizo realidad.

Además, las malas condiciones en que se encuentran los buses no inspiran la más mínima confianza y, mucho menos, cuando se presentan casos fatales como el de la universitaria fallecida. Por otra parte, el día en que ocurrió el deceso, un transporte de la misma empresa perdió el tanque de combustible cuando transitaba por el centro; como el contenedor se encontraba lleno, al caer, derramó gasolina sobre el pavimento.

En relación al tema, muchas veces, el volante no es lo único en lo que los conductores concentran su atención, ya que varios hacen llamadas telefónicas, envían mensajes e, incluso, toman tereré mientras están manejando. Pese a que estas actividades sean muy recurrentes, unos segundos de distracción causan que, en nuestro país, muera una persona por cada ocho horas en accidentes viales de todo tipo, según el Ministerio de Salud.

La desatención, el mal estado de los ómnibus y el caso omiso a las normas viales son los ingredientes que contribuyen al caldo de cultivo de potenciales muertes. Las posibles soluciones solo aparecen para endulzar los oídos de los viajeros; sin embargo, ¿cuándo llegará el día en que los pasajeros puedan trasladarse de un lugar a otro sintiéndose cómodos y seguros?

Por Belén Cuevas (17 años)

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