Los antivacunas afirman que estas inyecciones no sirven, ¿será cierto?

Si alguien te dice que las vacunas no sirven y solo enferman más a los pacientes, ¿le creerías? Aunque parece una idea de locos, existen personas que no aplican inyecciones a sus hijos, ni a sí mismas, porque aseguran que no son efectivas.

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“Yo nunca me vacuné y siempre fui sano” es una frase que muchos utilizan para justificar la idea de que las vacunas no curan sino que, por el contrario, vuelven más débiles a las personas. Aunque parece un pensamiento irracional, existe un movimiento a nivel mundial que busca erradicar las inyecciones.

El movimiento “antivacunas” no es algo nuevo; en el año 1998, Andrew Jeremy Wakefield, médico, había publicado una investigación en la que afirmaba que la vacuna triple vírica causaba autismo y enfermedades gastrointestinales. Luego de varios intentos de replicación de los resultados del cirujano, se demostró que los mismos eran fraudulentos y su investigación carecía de valor.

A pesar de que se haya comprobado la falsedad de los resultados de Wakefield, muchos padres se negaron a volver a vacunar a sus hijos por temor a las posibles secuelas que los medicamentos podían causar. Los “antivacunas” se refugian en la medicina alternativa y afirman que las farmacéuticas son “matasanos” y que solo buscan generar ganancias.

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Gracias a las vacunas, muchas enfermedades como la poliomelitis, el sarampión y la rubeola han sido erradicadas. Varias personas creen que porque estas afecciones ya no se encuentran en el medio ambiente no necesitan las vacunas; sin embargo, que la enfermedad esté inactiva no significa que esta no pueda volver a brotar.

Según la Organización Mundial de la Salud, las vacunas tienen como función crear anticuerpos que se incorporan al sistema de defensa. Todas las vacunas pasan por un largo proceso de pruebas, estudios y revisiones antes de ser distribuidas a los centros médicos.

En el 2014, luego de constantes campañas de vacunación, se declaró a Paraguay como “libre de transmisión endémica de sarampión y rubéola”. Estas enfermedades eran bastante comunes, afectaban especialmente a los niños y tenían un alto nivel de mortalidad en décadas anteriores.

A pesar de que varias personas no quieran aplicarse las vacunas o usar medicamentos para tratar sus enfermedades, es importante saber que sin estos tratamientos muchos pacientes no podrían sobrevivir a sus afecciones.

No podemos negar que muchas enfermedades han sido erradicadas gracias a las vacunas y aunque muchos afirman que las mismas no son efectivas, será mejor que te protejas y te apliques las inyecciones necesarias para evitar determinados virus y bacterias puedan afectar tu salud.

Por Divina Alarcón (18 años)

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