Los paraguayos capturados en Brasil fueron identificados como Jonathan David Figueredo Mereles, de 24 años, y Mirian Mabel Mereles, de 54 años, ambos con domicilio declarado en el municipio de Presidente Franco, departamento de Alto Paraná.
Madre e hijo viajaban en una camioneta Hyundai Santa Fe plateada, año 2006, con chapa AAIX 143, que era manejada por el joven.
Los compatriotas fueron retenidos en una barrera de la PRF sobre la Ruta BR-369 en la ciudad de Ubiratã, estado de Paraná, a 220 kilómetros del Puente de la Amistad de Ciudad del Este, que a su vez representa la frontera entre Paraguay y Brasil.
Los federales pararon a los paraguayos solamente porque circulaban con las luces apagadas, pero después cuando los interrogaron ambos se pusieron muy nerviosos e incluso cayeron en contradicciones cuando les preguntaron sobre su destino y el motivo del viaje, según lmedios de comuncación de ese país.
Por ejemplo, dijeron que irían hasta el municipio de Maringá, por lo que les quedaban aún 185 kilómetros de ruta.
Para colmo, Jonathan dijo que el vehículo pertenece a otra persona y que no llevaba autorización para conducirlo. Efectivamente, el rodado está registrado a nombre de Norma Elizabeth Roa Cantero, de 54 años, indican los informes.
Lea más: Madre e hijo paraguayos, detenidos con cocaína en Brasil
Madre e hijo tampoco hicieron el trámite migratorio de ingreso a Brasil y después los policías rodoviarios pillaron que la camioneta tenía una placa metálica no original en la alfombra trasera.
Ante estas irregularidades, la PRF trasladó a los paraguayos a su base, donde después llegaron combatientes del Cuerpo de Bomberos Militares de Cascavel, quienes con sus máquinas revisaron el vehículo Santa Fe.
Lea más: Paraguayos capturados en Uruguay pasaron a la cárcel
En el lugar donde debía estar la rueda de auxilio, se encontró un doble fondo que a su vez contenía 11 kilos de cocaína, 54 kilos de crack y 5 kilos de hachís,de acuerdo a los datos provenientes del vecino país.
Ante la contundencia de las evidencias, los compatriotas franqueños optaron ya por guardar silencio y fueron llevados a la cárcel.