El secuestro investigado se produjo el viernes 26 de julio de 2019 en una estancia de la colonia Cadete Boquerón, distrito de Capitán Bado, departamento de Amambay.
Las víctimas fueron el dueño de la hacienda, el brasileño Dilson Bello Dos Santos, de 59 años; su esposa paraguaya Librada Romero Duré, de 45 años; el hijo de ambos, el brasileño Edison Bello Romero, de 26 años, y el capataz de la familia, el paraguayo Junior Godoy, de 18 años.
Los autores fueron al menos cinco hombres que llevaron a los secuestrados hasta un monte cercano, donde les exigieron inicialmente 300.000 dólares, luego 100.000 dólares, aunque finalmente los criminales aceptaron cobrar 20.000 dólares.
El hijo de Dilson Bello Dos Santos, Edison Bello Romero, entonces fue liberado para que buscara la plata de la ciudad de Capitán Bado, pero cuando fue a pedir prestado el dinero, la información se filtró y llegó a oídos de la Policía Nacional (PN).
Rápidamente, las fuerzas de seguridad se movilizaron hacia la zona del secuestro, incluso con un helicóptero. Justamente, el sobrevuelo de esta nave en la zona donde había sido estaban retenidos los otros tres rehenes puso nerviosos a los criminales, quienes en un arranque de nerviosismo le dispararon al brasileño Dilson Bello Dos Santos cuando se encontraba atado a su esposa.
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Al ejecutar a uno de sus rehenes, los cinco malvivientes huyeron del lugar, dejando abandonados a los otros tres, quienes por su parte después llegaron a una estancia vecina y pidieron socorro.
Para cuando el joven Edison Bello Romero logró juntar la plata para pagar el rescate, su padre ya estaba muerto. El cuerpo, de hecho, fue encontrado recién al día siguiente.
El cabecilla de secuestro metió en su celular el chip de la víctima
Tres semanas después del secuestro y homicidio, específicamente el 18 de agosto de 2019, policías de Antisecuestro capturaron primero a tres miembros de la banda, aunque después cayeron otros dos integrantes de la gavilla.
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El cabecilla resultó ser Enrique Galeano Barrios, quien actuó con la complicidad de sus hermanos Pedro Galeano Barrios y Carlos Galeano Barrios, así como con la ayuda de los también hermanos Fabio Frutos Galeano y Nelson Frutos Galeano, quienes por su parte son primos de los primeros tres citados.
La identificación de los cinco sospechosos se produjo gracias a que el cabecilla Enrique Galeano Barrios, durante el cautiverio de las víctimas en el monte, metió en su celular el chip de una de las víctimas para hacer una llamada.
Esa comunicación ayudó a identificar su número, que se comunicó con los números de los otros participantes del crimen.
Juicio por crimen en Capitán Nse hizo en idioma guaraní
Ayer viernes, luego de casi siete años del crimen, finalmente terminó el juicio contra los secuestradores asesinos.
La diligencia, íntegramente en guaraní, se llevó a cabo en el Palacio de Justicia de Pedro Juan Caballero, según reportó el corresponsal de ABC, Éder Rivas, quien cubrió el proceso.
El presidente del Tribunal de sentencia fue Mario Peralta. Las integrantes fueron Librada Céspedes y Marcelina Quintana.
La Fiscalía estuvo representada por María Irene Álvarez y Lorenzo Lezcano, de la unidad de Antisecuestro de Asunción, aunque el fiscal original de la causa fue Javier Ibarra (ya fallecido).
El líder de la gavilla, Enrique Galeano Barrios, fue condenado a 27 años. Fue el que ejecutó al estanciero. Pedro Barrios Galeano, Fabio Frutos Galeano y Nelson Frutos Galeano, sufrieron un castigo de 25 años. Carlos Galeano Barrios fue sentenciado a 23 años.
Los ahora condenados seguirán encerrados en la penitenciaría regional de Pedro Juan Caballero.