Esta mañana se desarrolló la primera sesión plenaria del quincuagésimo cuarto período de sesiones de la asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el salón Joao Havelange de la Conmebol, en Luque.
El presidente Santiago Peña brindó un mensaje ante los participantes del encuentro. En la primera parte, resaltó la necesidad de integración y el desarrollo de la región. Puntualizó que los pueblos de la región “piden seguridad y desarrollo económico”.
Agregó que los intereses particulares, incluso contrapuestos entre los estados, no deben derivar en la desunión y abogó por el diálogo.
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Confirmó candidatura de canciller para OEA
Peña, asimismo, confirmó la candidatura del canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, al cargo de secretario general de la OEA.
“Confiado de que bajo su liderazgo esta gran familia que es la OEA avanzará siempre por la senda del desarrollo y el bienestar de todos”, mencionó
Condenó intento de golpe de Estado en Bolivia
También condenó el intento de golpe de Estado ocurrido ayer en Bolivia y brindó su respaldo al presidente Luis Arce. Resaltó que la “seducción del autoritarismo está siempre presente”.
En la plenaria participaron los ministros de Relaciones Exteriores, jefas y jefes de delegación, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el secretario general adjunto de la organización, Néstor Méndez.
Mensaje in extenso de Santi Peña ante OEA
“Señoras y Señores Ministros de Relaciones Exteriores,
Jefas y Jefes de Delegación,
Señor Secretario General, Luis Almagro,
Señor Secretario General Adjunto, Néstor Méndez
Señoras y Señores:
Muy buenos días.
Es un placer volver a compartir con todos Ustedes esta mañana asuncena fría – pero con el calor del cariño sincero y la fraternidad americana que deben presidir nuestras deliberaciones.
Me alegra enormemente ver a tan distinguidos representantes de países hermanos y amigos reunidos aquí, en Asunción, nuestra “Madre de Pueblos y Nodriza de Ciudades” -como decían las viejas cédulas reales- para seguir trabajando en favor de la unidad, la colaboración y la solidaridad interamericana.
La República del Paraguay cree firmemente en la relevancia del multilateralismo hemisférico, la diplomacia y las negociaciones de buena fe, como las mejores herramientas para avanzar en nuestros objetivos comunes: lograr que esta región siga creciendo y se siga integrando.
Excelencias,
Desde su creación, la OEA ha tenido un rol esencial: ser un foro de debate político, donde todas las naciones, sin importar su tamaño o su poder, sean escuchadas y sus necesidades atendidas.
Tenemos la convicción de que la América soberana, inclusiva y próspera que todos queremos construir requiere de la colaboración de todos nosotros, de todos nuestros ciudadanos. Una golondrina nunca hace primavera señores – tenemos que estar todos juntos.
Por eso, creemos que es crucial seguir trabajando por el fortalecimiento de esta Organización. Nuestra casa común. El lugar en el que podemos contribuir colectivamente a defender y promover la paz, la democracia y los derechos humanos, impulsar el desarrollo sostenible y mantener la seguridad de nuestras comunidades.
Permítanme insistir en el rol de la OEA para la defensa de las democracias americanas.
Un rol que es absolutamente esencial.
En especial porque las desestabilizaciones no son cosa del pasado. Aún hoy en día –ayer nada más— vemos peligrosos intentos de alterar el orden democrático en nuestra región. La seducción del autoritarismo está siempre presente; pero el precio a pagar es inmenso: nuestra dignidad misma.
Por eso, debemos estar siempre alertas y vigilantes para preservar nuestros bienes más preciados: la libertad y la democracia.
Por eso aprovecho la oportunidad para reiterar nuestra más enérgica condena al intento de levantamiento militar en el hermano país de Bolivia. Extendemos nuestro absoluto respaldo al Presidente Arce y a las instituciones democráticas bolivianas.
Nuestro continente no puede consentir ni dictaduras ni quiebres democráticos. La voluntad popular y la democracia son sagradas. Deben ser respetadas siempre.
Queridos amigos y amigas:
Esta Asamblea General inicia con ambiciosos objetivos.
Nuestros compatriotas piden seguridad y desarrollo económico. Ese es nuestro lema en esta Asamblea, y por ello debemos tener una “perseverancia inflexible” para buscar, “entre lo utópico y lo posible” --en las afortunadas palabras del gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos-- la “unidad coherente americana”.
Tienen en estos días una nutrida agenda de debates e intercambios, a lo que se suma la veintena de documentos que deberán negociar y considerar.
Sé que estas tareas no son fáciles, ya que muchas veces los intereses y las posiciones que nuestros países representan son diversos y, en ocasiones, incluso contrapuestos.
Pero esas divergencias no deberían provocar nuestra desunión, ni ser causa del alejamiento de nuestros países.
Muy al contrario, debemos celebrar la riqueza de esas diferencias, reconociendo el valor de pensar, ver y entender el mundo de formas distintas; promoviendo el respeto y dejando de lado creencias sobre la superioridad de unos sobre otros, dando lugar a la inclusión y a la búsqueda de entendimientos para poder avanzar decididamente hacia la América pacífica, integrada, justa y soberana con la que venimos soñando desde hace décadas.
El Paraguay apuesta, fuerte e irreversiblemente, a la OEA como un órgano líder en el derecho internacional. Por ello, como adelanté ayer, me complace confirmar que presentaremos la candidatura del canciller Ramírez Lezcano al cargo de Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, confiado de que bajo su liderazgo esta gran familia que es la OEA avanzará siempre por la senda del desarrollo y el bienestar de todos.
Señoras y Señores:
América no necesita uniformidad ni modelos únicos.
Necesita diálogo, respeto y tolerancia para construir consensos inteligentes.
Recuerdo por ello en esta mañana las palabras de un inmenso americano, el escritor mexicano Octavio Paz, cuando decía que “todas las grandes cosas que los hombres hemos hecho, han sido hijas del diálogo”, añadiendo con sabiduría que “la cultura, la civilización, es siempre confluencia de distintas tendencias, confluencia de voces”.
Pues bien: esta Asamblea nos encuentra aquí como hermanos, abriendo este espacio de diálogo, de reflexión e intercambio sobre los desafíos y retos que enfrentamos como región, buscando en el marco de nuestra diversidad de opiniones y de experiencias, una “confluencia de voces” que nos permita construir –todos juntos— un futuro mejor.
No tengo dudas de que trabajando juntos podremos lograr resultados concretos y tangibles en los diferentes desafíos que compartimos: desde la inseguridad, el crimen organizado, el cambio climático hasta la pobreza: busquemos soluciones para estos graves problemas”.