¡Alerta! Cartismo avanza en su plan de red de “pyraguereato” con cámaras de seguridad privadas

Cámara de seguridad.Shutterstock

La Cámara de Diputados acelera el tratamiento de un polémico proyecto de ley que busca dar al Gobierno acceso a cámaras de seguridad privadas, pese a que ni siquiera están plenamente operativas las cámaras del sistema 911. Esta iniciativa, presentada por el diputado cartista Yamil Esgaib, genera preocupación y alerta ante posibles prácticas autoritarias, ya que permitiría al Estado acceder a una red masiva de cámaras para captar imágenes y sonidos, con el riesgo de convertirse en una herramienta de “pyraguereato” o espionaje.

El rimbombante proyecto de ley “que regula la utilización de videocámaras por las fuerzas públicas con participación ciudadana” figura para su tratamiento como tercer punto del orden del día de la sesión ordinaria del mañana martes 12, y pese al pretencioso título, el proyecto del diputado Yamil Esgaib (ANR, HC) antes que ser de provecho para la ciudadanía, representa un gran riesgo para los derechos fundamentales y la posibilidad de montar una enorme red de espionaje (pyraguereato) al servicio del gobierno, con cámara colocadas por particulares para su seguridad.

La iniciativa legislativa, presentada por el diputado Esgaib, quien además preside la Comisión de Justicia —la única que hasta ahora emitió un dictamen, favorable—, plantea medidas altamente controversiales. El proyecto busca facultar al Gobierno a acceder a imágenes y sonidos captados por cámaras de seguridad privadas, incluso en algunos casos sin el permiso expreso de los propietarios.

“Pyraguereato” con cámaras de seguridad: ciudadanos estarán obligados a poner a disposición sus equipos

Si bien el proyecto establece supuestas “limitaciones”, también obliga a los ciudadanos que tengan que poner a disposición de la Policía sus equipos que se encuentren en la vereda.

Puntualmente, el artículo 3º numeral 7 establece que en el caso de instalar frente a su domicilio una cámara que forme parte de su circuito cerrado, “el propietario estará obligado a comunicar a la Policía Nacional la instalación de estas cámaras en ese espacio público, y queda sujeto a la obligación de colaborar con relación a estas cámaras en caso de ser requerido por la autoridad competente”.

Dicho artículo, si bien agrega que “en ningún caso podrá grabarse sonidos con cualquier tipo de instalación por parte de personas particulares sin autorización judicial”, también se habilita a instalar imágenes dentro de recintos privados con “consentimiento del titular o autorización judicial”.

También, el artículo 8º “Respecto a las grabaciones” establece que todo quedará en manos de la Policía Nacional, que “tendrá a su cargo la custodia de las imágenes obtenidas y la responsabilidad sobre su ulterior destino, incluida su inutilización o destrucción”.

Lo cuestionable aquí es que ni siquiera la Policía Nacional se interesa en mantener su sistema de vigilancia, ya que de las 1.000 cámaras que posee en el sistema 911, al menos 350 están inoperativas y otra gran cantidad ni siquiera tienen conexión remota para acceder desde el centro de monitorio.

Además, la Cámara de Diputados viene dilatando hace varios meses el estudio de la Ley de “Protección de Datos Personales”, que podría ayudar a dar mayores garantías sobre el uso de los datos de la ciudadanía.

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