Síndrome de la persona rígida: vida sexual y emocional con esta rara condición

Persona con espasmos musculares dolorosos en los pies, imagen ilustrativa.Shutterstock

El síndrome de la persona rígida (SPR), también conocido como síndrome de la persona rígida o síndrome de Stiff Person Syndrome (SPS), es un trastorno neurológico raro que provoca rigidez muscular fluctuante y espasmos musculares dolorosos. Tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los afectados, incluyendo cómo se gestionan los aspectos sexuales y emocionales.

¿Qué es el Síndrome de la Persona Rígida?

El síndrome de la persona rígida es un trastorno autoinmune del sistema nervioso central caracterizado por rigidez en los músculos del tronco y extremidades.

Se asocia con una disfunción del sistema inmunológico que afecta la producción de neurotransmisores, principalmente el ácido gamma-aminobutírico (GABA).

Síntomas comunes del Síndrome de la Persona Rígida incluyen rigidez muscular severa, espasmos musculares dolorosos, problemas de equilibrio y posturales, sensibilidad al ruido y al estrés emocional, ansiedad y fobia al movimiento.

Impacto en la vida sexual y emocional del SPR

La rigidez y los espasmos pueden afectar la capacidad para participar cómodamente en la actividad sexual. La incomodidad física puede llevar a evitar la intimidad, reduciendo así la satisfacción sexual.

¿Cómo manejarlo? Hablá con tu pareja sobre las limitaciones físicas y emocionales para fomentar la comprensión y encontrar soluciones juntos. Consultá con un terapeuta sexual especializado en trastornos crónicos para obtener estrategias que adapten la vida sexual a las capacidades individuales.

Probá posiciones menos exigentes físicamente y usá lubricantes para mejorar la comodidad durante la actividad sexual.

El diagnóstico de SPR frecuentemente lleva a desafíos emocionales como la ansiedad y la depresión, exacerbados por los síntomas físicos.

Para afrontarlo, la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser útil para gestionar la ansiedad y fomentar pensamientos positivos. Por otro lado, la práctica de mindfulness y la meditación pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.

Participar en grupos de apoyo para personas con SPR puede ofrecer un sentido de comunidad y comprensión compartida.

Tratamiento médico y alternativas

El tratamiento del SPR suele involucrar medicación para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Las opciones médicas incluyen:

  • Benzodiazepinas: suplementación para aumentar los niveles de GABA y reducir la rigidez.
  • Inmunoterapia: intervenciones para moderar la respuesta inmune.
  • Fisioterapia: ejercicios dirigidos a mejorar la flexibilidad y el control muscular.

Algunos pacientes encuentran alivio a través de terapias integrales como la acupuntura y el yoga, que pueden complementar el tratamiento médico tradicional.

Vivir con el síndrome de la persona rígida implica una serie de desafíos, especialmente en los aspectos sexuales y emocionales. Sin embargo, con estrategias de gestión adecuadas y un enfoque colaborativo con profesionales de salud, es posible llevar una vida plena y satisfecha.

 

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