Superfoods para el suelo pélvico: nutrientes clave para fortalecer tu zona íntima

Suelo pélvico.Shutterstock

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que sostiene la vejiga, el útero y el recto. Cuando está débil, pueden aparecer pérdidas de orina, molestias en las relaciones sexuales o sensación de “peso” en la zona baja del vientre. Los ejercicios específicos, como los Kegel, son la base para cuidarlo. Pero la alimentación también juega un papel clave.

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No existen alimentos milagrosos, pero sí nutrientes que ayudan a mantener el músculo fuerte, a reducir la inflamación y a mejorar el tránsito intestinal, algo muy importante para evitar el esfuerzo excesivo al ir al baño. ¿Qué deberías consumir para fortalecer tu zona íntima?

Proteína: ladrillo básico del músculo

El suelo pélvico es músculo. Para repararlo y mantenerlo, el cuerpo necesita proteína de calidad. Incluir en el día:

Hombre frente a una variedad de alimentos proteicos.
  • Pescado, huevos, pollo o pavo
  • Legumbres como lentejas, garbanzos y soja
  • Lácteos como yogur o queso fresco

Comer algo de proteína en cada comida ayuda a que los músculos respondan mejor al ejercicio de fortalecimiento.

Vitamina C y colágeno: aliados del tejido de sostén

Los ligamentos y tejidos que sujetan los órganos dependen en gran parte del colágeno. Para que el cuerpo lo produzca bien, necesita vitamina C.

Cítricos.

Se encuentra en:

  • Cítricos (naranja, mandarina, pomelo, limón)
  • Kiwi, frutillas, papaya
  • Pimiento rojo, brócoli

Tomar frutas y verduras frescas a diario ayuda a mantener estos tejidos más elásticos y resistentes.

Vitamina D y calcio: soporte profundo

La postura y la salud ósea influyen en cómo trabaja el suelo pélvico. Unos huesos fuertes y una buena alineación de la pelvis facilitan que el músculo haga bien su función.

Alimentos ricos en vitamina D.

La vitamina D se obtiene sobre todo del sol, pero también de:

  • Pescados grasos (salmón, sardina)
  • Huevos
  • Lácteos o bebidas vegetales enriquecidas

El calcio está en los lácteos, las bebidas vegetales enriquecidas, las almendras y algunas verduras de hoja verde. Juntos contribuyen a un “marco” óseo estable para la musculatura pélvica.

Magnesio y potasio: para un músculo que se contrae y se relaja

El suelo pélvico no solo debe estar fuerte; también tiene que saber relajarse. El magnesio y el potasio participan en la contracción y la relajación muscular.

Variedad de semillas.

Buenas fuentes de magnesio:

  • Frutos secos, sobre todo almendras
  • Semillas (calabaza, girasol, sésamo)
  • Legumbres y cacao puro

Fuentes de potasio:

  • Banana, aguacate
  • Papa, batata
  • Tomate y verduras de hoja verde

Un déficit de estos minerales puede favorecer calambres y tensión excesiva en la musculatura.

Fibra y agua: clave para evitar el estreñimiento

Hacer fuerza repetida al ir al baño es uno de los grandes enemigos del suelo pélvico. La fibra y una buena hidratación ayudan a que las heces sean más blandas y fáciles de expulsar.

Avena tradicional.

Aporta fibra con:

  • Fruta entera (mejor que en zumo)
  • Verduras y hortalizas a diario
  • Cereales integrales (avena, pan integral, arroz integral)
  • Legumbres varias veces por semana

Y no olvides beber agua a lo largo del día. Sin líquido suficiente, la fibra no puede actuar correctamente.

Grasas saludables y probióticos: menos inflamación, mejor microbiota

Las grasas saludables tienen efecto antiinflamatorio y cuidan la circulación de la zona pélvica. Los probióticos favorecen una microbiota intestinal y vaginal equilibrada.

Nueces.

Incluí con frecuencia:

  • Pescado azul, nueces y semillas de chía o lino (omega‑3)
  • Aceite de oliva virgen extra como grasa principal
  • Yogur natural, kéfir o alimentos fermentados (como el chucrut)

Un cuerpo menos inflamado y un intestino que funciona bien descargan tensión sobre el suelo pélvico.

Alimentación, ejercicio y consulta médica

La dieta adecuada no sustituye al ejercicio específico del suelo pélvico ni a la valoración profesional. Pero puede ser una gran aliada para que la musculatura responda mejor y se mantenga sana a largo plazo.

Si ya tenés síntomas como escapes de orina, dolor o sensación de bulto en la zona vaginal o rectal, lo más recomendable es consultar con tu médico o con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Una alimentación cuidada será entonces un pilar más dentro de tu plan de tratamiento.

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