22 de julio de 2026
Especialmente las latinoamericanas —y ni qué decir las paraguayas— durante mucho tiempo hemos aprendido un concepto extraño del amor: que el amor es sufrido, que amar es aguantar. Se asumía como normal que amar a la pareja trajera dolor. Que si la relación está desgastada y cansa, hay que seguir. Por los hijos, por la familia, por el qué dirán.

En los tiempos que corren, en los que la imagen tiene un peso importante, las fotos perfectas y las frases románticas —muchas veces creadas con ayuda de ChatGPT u otras inteligencias artificiales— van moldeando una idea casi mágica del amor. Una idea brillante, intensa, impecable. Y profundamente irreal.

Nelson Haedo Valdez y Tynka Mescheder ayer recordaron felices aquel 2 de febrero de 2005, cuando un flechazo los unió para siempre. “Hace 21 años te conocí y por eso solo puedo decir una palabra: gracias”, expresó el enamorado León Guaraní en sus redes.


La deconstrucción se abre paso como fenómeno cultural entre jóvenes, redefiniendo amor y cuidado. Con nuevas reglas para relaciones y un enfoque en la salud mental, cuestiona estructuras tradicionales mientras despierta un diálogo vibrante sobre deseo y libertad emocional.