12 de agosto de 2026

No a todo el mundo le sale “ser suelto” en la intimidad. Pero cuando el nerviosismo se convierte en evitación, angustia o dolor, conviene distinguir: ¿es timidez —un estilo personal— o ansiedad sexual, un freno que puede tratarse sin culpa ni dramatismo?

HELSINKI. Un estudio de la Universidad Aalto revela que los asistentes virtuales de IA, como Replika, pueden agravar la ansiedad a largo plazo. Publicado este martes, analiza la interacción de casi 2.000 usuarios en Reddit durante dos años.


La ansiedad puede expresarse de formas aparentemente opuestas: atracones o restricción, búsqueda compulsiva de sexo o evitación del contacto íntimo. En el centro, sin embargo, suele haber un mecanismo común: el intento de regular emociones intensas —miedo, vergüenza, soledad— a través del cuerpo. Por eso, cuando existe un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), la sexualidad rara vez queda al margen.

La caída del deseo sexual femenino suele leerse como un problema “de pareja” u “hormonal”. Pero ansiedad y depresión —por sus síntomas y por sus tratamientos— alteran el circuito del placer, la excitación y el vínculo. Entenderlo cambia el abordaje.