26 de septiembre de 2026

En marzo, la idealización de las relaciones enfrenta su primera prueba. Las expectativas del Año Nuevo chocan con la realidad diaria, revelando conflictos ocultos y llevando a muchas parejas a la denominada “crisis de los tres meses”.
Es un hecho notorio fácilmente comprobable que nuestro sistema educativo público desde hace décadas tiene graves problemas profundamente enraizados y prácticamente crónicos. Es cierto que la televisión, la quiebra de la familia, los cambios culturales, internet y, sobre todo, la cooptación por la ANR del personal directivo y docente del sector público, contribuyen al deterioro de la educación estatal en todos los niveles pedagógicos, pero no son esas las causas principales. Considero que las razones fundamentales de ese deterioro son la inconstitucional centralización y la escandalosa burocratización de la enseñanza pública.
Han salido a luz los resultados preliminares del último Estudio del Cálculo Actuarial del Instituto de Previsión Social con estimaciones que, aunque desafortunadamente esperables, deben encender las máximas alarmas en toda la sociedad, desde los gobernantes y la clase política hasta el último trabajador. Si no se corrigen las tendencias en el corto plazo, siendo optimistas, antes de mitad de siglo, dentro de 25 años a lo sumo, las reservas del Fondo de Jubilaciones y Pensiones estarán completamente agotadas. Si no se toman medidas drásticas y urgentes, los plazos se acortarán aún más. Dejar todo como está sería no solo una tremenda irresponsabilidad, sino una estafa para los que hoy están aportando sin garantías de una futura jubilación.
Un desempeño agropecuario mejor que el esperado, un aumento del consumo interno, debido en buena medida a la estabilización en Argentina, lo que provoca precios domésticos más competitivos en relación con el país limítrofe, un ajuste global del dólar que alivia tensiones macroeconómicas y aligera el peso del endeudamiento público, todo lo cual estimula la confianza de los inversores y el ambiente de negocios, son algunos factores que hacen que la economía paraguaya esté experimentando un ciclo de alto crecimiento, con tasas mensuales cercanas al 6% y una proyección de alrededor del 5% para el año, superior a la estimada. Es el momento de aprovechar y concretar las postergadas reformas estructurales. El presidente Santiago Peña se ha demorado mucho para avanzar en las mismas, pero nunca es tarde para hacer lo correcto. Se le presenta una gran oportunidad. Depende de él.

Tras alcanzar metas clave, muchos atraviesan una reevaluación vital: trabajo, pareja y sentido de vida. Estudios describen un “valle” de bienestar en la mediana edad y un aumento de cambios de carrera. ¿Qué explica este vacío y qué decisiones están tomando las personas?