Fernando de Noronha no es solo un destino, sino una experiencia centrada en la sostenibilidad y la exclusividad. Su estricta regulación, combinada con la impresionante biodiversidad y las experiencias únicas, hacen de este archipiélago un lugar de ensueño para los amantes de la naturaleza y los aventureros.
Quien visita este paraíso no solo encuentra belleza, sino también el compromiso inquebrantable de Brasil con la conservación y el turismo sostenible.
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Qué hay para ver en Fernando de Noronha
Fernando de Noronha, compuesto por 21 islas volcánicas, ofrece un escenario impresionante que combina playas de arena blanca, aguas turquesas y acantilados escarpados. Las puestas de sol, vistas desde el mirador de Sancho, son reconocidas como algunas de las más hermosas del mundo.
El archipiélago es un santuario para la vida marina, hogar de delfines, tortugas y una variedad de peces tropicales.
Actividades como el buceo y el snorkel permiten a los visitantes explorar vibrantes arrecifes de coral y experimentar encuentros cercanos con especies que raramente se ven en otros destinos.
Para preservar su ecosistema frágil, el turismo en Fernando de Noronha está estrictamente regulado. Hay un número limitado de visitantes permitidos y se requiere un “impuesto de preservación” para aquellos que ingresan. Esto ayuda a garantizar que las ganancias del turismo se reinviertan en la conservación de las islas.
Gran parte del archipiélago está designado como Parque Nacional Marino, lo que significa que muchas áreas están protegidas del desarrollo humano. Esto garantiza la conservación de la flora y fauna local, haciéndolo un modelo de turismo sostenible.
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El aislamiento de Fernando de Noronha ofrece la exclusividad de playas desiertas y senderos naturales casi vírgenes.
Aquí se puede practicar surf en la playa de Cacimba do Padre o hacer senderismo en el Morro do Pico, el punto más alto de la isla principal, que promete una vista panorámica que deja sin aliento.
La oferta culinaria del archipiélago es otra de sus joyas escondidas, con restaurantes que sirven platos frescos basados en la pesca del día. La cocina local, rica en sabores del norte de Brasil, ofrece una experiencia gastronómica tan íntima como deliciosa.
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Sin dudas, un destino a tener en cuenta.