Boston, la ciudad de la hazaña paraguaya

Un sitio emblemático de Boston con la histórica Old South Church ubicada en Copley Square, de Boston, Massachusetts.Arcenio Acuña

La Albirroja escribió una de las páginas más gloriosas de su historia en el Mundial 2026 al eliminar a Alemania en el Gillette Stadium, en una ciudad marcada por la memoria, la fortaleza y la capacidad de reinventarse.

Boston ya tenía un lugar ganado en la historia grande del deporte mundial mucho antes de recibir a la Copa del Mundo 2026. Cuna de campeones, ciudad de tradición, de estadios imponentes y de una pasión deportiva que atraviesa generaciones, la capital del estado de Massachusetts también carga con una memoria profunda de dolor, lucha y reconstrucción. Y fue justamente en ese escenario, cargado de simbolismo, donde la selección paraguaya protagonizó uno de los mayores batacazos de su historia reciente: la eliminación de Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial.

Un trolebús turístico de dos pisos de Old Town Trolley Tours en Boston.

La Albirroja convirtió a Boston en una estación inolvidable de su travesía mundialista. Allí, en el imponente Gillette Stadium de Foxborough —rebautizado durante el torneo como Boston Stadium—, el equipo de Gustavo Alfaro resistió, peleó, se levantó en la adversidad y terminó derribando a uno de los gigantes del fútbol mundial en la tanda de penales. Fue una noche de garra, sufrimiento y gloria. Una de esas jornadas que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva de un país.

El nuevo rostro de Copley Square en Boston, Massachusetts.

Pero Boston no es una sede más. Es una ciudad cuya identidad también se construyó a partir de la resistencia. Por eso, la conexión entre la capital de Nueva Inglaterra y esta selección paraguaya parece inevitable: ambas encontraron en la resiliencia una forma de seguir adelante, de no rendirse, de pelear incluso cuando el escenario parecía adverso.

La ciudad que recibió al mundo

Durante la Copa del Mundo 2026, Boston se transformó en uno de los grandes polos futboleros del certamen. El Boston Stadium, ubicado en Foxborough y con capacidad para más de 68.000 espectadores, fue el epicentro de la fiesta mundialista en la región.

Allí se programaron siete partidos oficiales: cinco encuentros de la fase de grupos, un cruce de dieciseisavos de final y un partido de cuartos. Es, sin dudas, una de las sedes más importantes del torneo.

Iglesia de la Trinidad (Trinity Church) en Coplay Square, Boston.

La ciudad, acostumbrada a organizar grandes eventos deportivos, respondió a la altura. Su infraestructura, el sistema de transporte, la organización de festivales para aficionados y la enorme tradición deportiva de la región consolidaron a Boston como una sede ideal.

La presencia de selecciones de peso, la llegada masiva de turistas y la enorme expectativa generada por el Mundial le dieron a la ciudad una atmósfera distinta, vibrante, cosmopolita, con el fútbol como idioma común.

Un vecindario tranquilo sobre la avenida Commonwealth en el distrito de Back Bay en Boston.

Boston no solo recibió al mundo: lo abrazó con su historia, su cultura y su capacidad de organización. Y, en ese contexto, Paraguay encontró el escenario perfecto para dar un golpe histórico.

La noche en que Paraguay derribó a un gigante

El cruce ante Alemania aparecía, en la previa, como uno de los mayores desafíos para la selección paraguaya. Del otro lado estaba un campeón del mundo, una potencia histórica, un rival acostumbrado a estas instancias y señalado como uno de los candidatos a pelear por el título. Del lado paraguayo, en cambio, había ilusión, convicción y una identidad que se fue fortaleciendo con el correr del torneo.

Las calles de Boston invitan a un placentero paseo.

La clasificación a la fase eliminatoria ya había sido un logro importante para una selección que volvía a disputar un Mundial después de 16 años. Sin embargo, lo que ocurrió en Boston superó cualquier expectativa. Paraguay no solo compitió: le jugó de igual a igual a Alemania, resistió los momentos de sufrimiento, aprovechó sus oportunidades y terminó firmando una clasificación histórica.

El partido tuvo todos los ingredientes de una gran noche mundialista. Alemania monopolizó la pelota durante largos tramos, empujó, buscó imponer su jerarquía y trató de llevar a Paraguay a un terreno incómodo. Pero la Albirroja respondió con orden, sacrificio y una entrega conmovedora. El equipo de Gustavo Alfaro supo sostenerse, cerró espacios y encontró en la solidaridad colectiva su mayor fortaleza.

Una casa residencial de Cape Cod, en Boston, decorada con banderas de los países participantes de la Copa del Mundo.

El gol de Julio Enciso, sobre el cierre de la primera etapa, encendió el sueño paraguayo en el Gillette Stadium. Fue un premio a la paciencia, al esfuerzo y a la convicción de un equipo que nunca dejó de creer. Luego llegó el empate alemán en el complemento, el sufrimiento, la prórroga y la sensación de que la clasificación se jugaría hasta la última gota de energía.

Y allí, cuando la historia exigía héroes, apareció Orlando Gill. El arquero se convirtió en figura en la tanda de penales, sosteniendo a Paraguay en el momento de máxima tensión. La definición desde los doce pasos terminó desatando la locura guaraní en Boston. El remate final, la explosión de los jugadores, el desahogo de Gustavo Alfaro y la emoción de los hinchas paraguayos presentes en las tribunas sellaron una noche para la eternidad.

Primera Iglesia Bautista de Boston, en el barrio de Back Bay.

Boston Strong y la garra guaraní

Para entender el peso simbólico de esta historia, hay que detenerse en el alma de la ciudad. Boston es mucho más que una sede deportiva. El 15 de abril de 2013, la ciudad quedó marcada por el atentado durante la histórica Maratón de Boston, cuando dos explosiones cerca de la línea de meta provocaron la muerte de tres personas y dejaron cientos de heridos. Fue un golpe devastador para una comunidad acostumbrada a convivir con el deporte como celebración, no como tragedia.

Sin embargo, Boston eligió responder de otra manera. En lugar de quedar paralizada por el miedo, se unió. La frase “Boston Strong” se convirtió en un símbolo global de fortaleza, solidaridad y reconstrucción. Desde entonces, cada 15 de abril la ciudad recuerda a las víctimas y transforma el dolor en una jornada de servicio, memoria y comunidad a través del One Boston Day.

La limpieza y pulcritud que se obserba en las calles de Boston es envidiable.

Ese espíritu de resistencia y superación es parte de la identidad de la ciudad. Y de algún modo, también fue el contexto ideal para una selección paraguaya que se abrió paso a pura entrega, después de años de frustraciones, ausencias mundialistas y una clasificación que exigió reconstrucción.

Paraguay llegó a este Mundial con la misión de volver a sentirse protagonista, de reencontrarse con su esencia, de competir con dignidad frente a rivales de mayor peso. En Boston, ese proceso encontró su máxima expresión. Porque la clasificación ante Alemania no fue solamente una victoria deportiva: fue la confirmación de una identidad, la demostración de que la Albirroja puede volver a pararse frente a los grandes del mundo y mirarlos a los ojos.

Boulevard que invita a un paseo en las calles de Boston.

Una sede de historia, una noche para recordar

Boston ya tenía sus capítulos de gloria en el deporte estadounidense. Los Celtics, los Red Sox, los Patriots y los Bruins moldearon una cultura competitiva única. Pero ahora, para el fútbol paraguayo, la ciudad también quedará asociada a una de sus noches más felices en la escena internacional.

En Foxborough, Paraguay no solo avanzó de ronda: escribió historia. Derribó a un gigante, rompió pronósticos y alimentó la ilusión de todo un país. Y lo hizo en una ciudad que entiende mejor que muchas otras el valor de resistir, de levantarse, de seguir adelante cuando todo parece cuesta arriba.

Por eso Boston ya no será solo la ciudad de la maratón, de la memoria y de la resiliencia. Para Paraguay, desde este Mundial 2026, también será la ciudad de la hazaña. El lugar donde la Albirroja sacó pecho, se plantó ante Alemania y firmó una clasificación que ya forma parte de sus páginas doradas.

@fdavidrolon

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