Viaje a Japón: el error que casi todos cometen al visitar Kioto

Turistas visitando el famoso templo budista Kiyomizu-dera en Kioto, Japón.Shutterstock

Kioto no se “hace” en dos días a fuerza de templos. El tropiezo más común es visitar lo más famoso en hora pico y desde lejos, sin caminar barrios ni madrugar: así se pierde la ciudad que vive.

Kioto queda en la región de Kansai, en el centro de Japón, entre Osaka y Nara. Cómo llegar es fácil: desde Tokio, el shinkansen (Tokaido) tarda unas 2 horas 15 hasta Kyoto Station; desde Osaka, el tren local o el JR Special Rapid ronda 30–45 minutos; desde el aeropuerto de Kansai (KIX) se conecta por JR/Haruka.

El error empieza con una idea importada: que Kioto es una serie de “imperdibles” para tachar. Entonces se aterriza directo en Kinkaku-ji o Fushimi Inari al mediodía, se pelea con multitudes y se confunde “cantidad” con comprensión.

Kioto, Japón. Mujeres en kimono mientras visitan Kiyomizu Zaka, una calle comercial llena de tiendas, salones de té y restaurantes que sirven cocina y recuerdos locales al estilo de Kioto.

Kioto, antigua capital imperial, fue moldeada por cortesanos, artesanos y monjes; su cultura urbana es de rituales cotidianos y de escalas pequeñas. Verla solo en su versión más fotografiada, y en su momento más ruidoso, distorsiona todo.

Mejores horarios de visita

Madrugar o ir al atardecer y caminar conexiones es la decisión adecuada.

Arashiyama, Kioto, Japón.

En vez de saltar en transporte entre puntos, atravesar la ciudad explica más que una entrada: de Gion (sus calles y casas de té) hacia Kiyomizu-dera se entiende la Kioto comercial y religiosa; por Arashiyama, más allá del bambusal, aparecen villas, ríos y templos en silencio; el Castillo Nijō pone en contexto el poder del shogunato frente al emperador.

Patrimonio Cultural Mundial, Castillo Nijō (residencia del shogun Tokugawa Ieyasu) - La Puerta de Karamon del Palacio Ninomaru, Kioto, Japón.

Principales atracciones en Kioto

Fushimi Inari.

Con jerarquía real: Fushimi Inari por la experiencia del sendero; Kiyomizu-dera por su relación con la ciudad; Gion por el tejido social; Arashiyama por paisaje; Nishiki Market como termómetro de lo cotidiano; el Paseo del Filósofo si se acepta el ritmo lento.

Kaiseki, comida japonesa, imagen ilustrativa.

Qué comer en Kioto también corrige el malentendido: no es solo sushi. Probá obanzai (cocina casera), yudōfu (tofu caliente, herencia budista), kaiseki si buscás ceremonia y estación, dulces con matcha en Uji y el clásico yatsuhashi.

Mejor época para ir

Ideal es i a fines de marzo a abril (cerezos) y noviembre (momiji) dan postales, pero también filas.

Nishiki Market, Kioto, Japón.

Para entender Kioto con menos ruido, enero–febrero ofrece frío y templos más vacíos; junio trae lluvias, sí, pero una ciudad más habitable.

El verdadero “imperdible” es evitar el horario universal del turista y dejar que Kioto marque el paso.

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