Estudio científico sugiere que las mujeres trans no tendrían ventajas en competiciones femeninas

Bandera trans.Shutterstock

Un metaanálisis brasileño cuestiona la noción de que las mujeres trans mantienen ventajas físicas en deportes femeninos. Con 52 estudios y 6.485 participantes, los hallazgos sugieren que la terapia hormonal nivela la competición, desafiando normas actuales.

Un debate deportivo convertido en guerra cultural

La participación de mujeres trans en competiciones femeninas se ha convertido en uno de los ejes centrales de una guerra cultural más amplia. Las posiciones suelen fijarse desde convicciones ideológicas o morales, mientras en segundo plano se desarrolla un debate médico y científico que empieza a aportar datos relevantes para esa discusión.

Un nuevo metaanálisis elaborado por un equipo científico de Brasil acerca este debate a un punto de inflexión: los resultados ponen en duda la premisa de que las mujeres trans con tratamiento hormonal conserven una ventaja física determinante frente a las mujeres cis, según se lee en El País, de España.

El estudio: quién, qué y cómo

Un grupo de investigadores brasileños, entre ellos el médico e investigador Bruno Gualano, de la Universidad de Sao Paulo, ha realizado un metaanálisis que agrupa:

  • 52 estudios previos
  • 6.485 participantes
  • Comparaciones entre mujeres trans y mujeres cis

El trabajo, publicado en la revista British Journal of Sports Medicine, se centró en analizar la composición corporal y la aptitud física de ambos grupos, incluyendo fuerza muscular y capacidad cardiorrespiratoria.

En el caso concreto de las mujeres trans, el análisis abarcó a 2.943 personas que se habían sometido a terapia hormonal de afirmación de género durante un periodo de entre uno y tres años.

Resultados en mujeres trans: más masa magra, pero sin mayor rendimiento

Los datos del metaanálisis muestran que las mujeres trans presentaron:

  • Mayor masa magra que las mujeres cis, lo que indica una mayor masa muscular.
  • Pero no mayor capacidad física: no se observaron diferencias significativas en:

Tras la terapia hormonal de afirmación de género, las mujeres trans y las mujeres cis mostraron niveles similares de condición física en todas las variables analizadas.

Concepto de terapia hormonal.

Gualano sostiene que estos datos “desmienten la lógica detrás de las prohibiciones generales a las mujeres transgénero en el deporte”. A su juicio, “la mayoría de estas políticas se basan en la suposición de que las mujeres transgénero conservan ventajas físicas inherentes y, por lo tanto, dominarían las competiciones femeninas. Los datos no respaldan esta idea”. Con la evidencia disponible, concluye que las mujeres trans “no representan una amenaza para el deporte femenino”.

Reacciones de la comunidad científica

El trabajo ha sido valorado por especialistas en ciencias del deporte. Carlos Alberto Cordente Martínez, profesor de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad Politécnica de Madrid, considera que la investigación “puede considerarse de alta calidad” y que “introduce dudas donde, aparentemente, no las había”.

En declaraciones al portal científico SMC España, Cordente Martínez afirma que, como mínimo, estos resultados deberían llevar a “replantearnos determinados posicionamientos maximalistas en el ámbito del deporte de competición”.

Estudios previos: la importancia del tiempo de tratamiento

No es la primera revisión científica sobre la relación entre mujeres trans y deporte de competición. Un equipo español analizó recientemente 14 artículos médicos sobre mujer transgénero y deporte.

María Miguélez González, endocrina de la Unidad de Género del Hospital Gregorio Marañón y coautora de esa revisión, resume sus conclusiones: “Concluimos que son necesarios más de dos años de tratamiento hormonal de inicio pospuberal para conseguir una disminución significativa de los efectos de las hormonas masculinas sobre diferentes parámetros fisiológicos”.

En aquel momento ya se recomendaba ampliar la investigación con estudios de mayor duración. Tras conocer el nuevo metaanálisis brasileño, Miguélez llega a una conclusión similar.

Limitaciones: duración de los estudios y ausencia de élite

Miguélez subraya tres grandes limitaciones en el metaanálisis reciente:

  • Duración de los estudios: la mayoría de los trabajos incluidos tienen una duración inferior a tres años.
  • Tipo de estudios: solo 9 de los 52 eran ensayos clínicos, el tipo de estudio que proporciona la evidencia científica de mayor calidad.
  • Falta de datos sobre deportistas de élite: prácticamente no hay información sobre personas trans en el alto rendimiento.

El propio Gualano reconoce que los 52 estudios analizados tienen diseños y metodologías muy diversos, lo que hace que el conjunto de la evidencia sea heterogéneo y no del todo concluyente. “No es perfecta, pero es la mejor evidencia científica disponible”, afirma.

Una élite casi vacía: el caso Laurel Hubbard y el giro del COI

La escasa presencia de mujeres trans en el deporte de élite es un dato central del debate. “Esa brecha existe porque, para empezar, casi no hay mujeres trans compitiendo”, resume Gualano.

Hasta la fecha, solo una mujer trans ha participado en unos Juegos Olímpicos: Laurel Hubbard, en Tokio 2020, en la competición de halterofilia.

Hubbard falló sus tres intentos en la modalidad de arrancada y no obtuvo medalla. Tras los Juegos y después de una intensa campaña de acoso, anunció su retirada del deporte. Los autores del análisis consideran probable que sea la primera y la última atleta trans en competir en unos Juegos.

En paralelo, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha anunciado su intención de retomar los test genéticos, abandonados hace más de 30 años, con el objetivo de vetar a las mujeres trans en los Juegos Olímpicos.

Hasta ahora, el COI seguía una política más abierta, que dejaba a las distintas federaciones la libertad de fijar sus propias normas. La regla más extendida era el establecimiento de un umbral de testosterona natural: quien lo superara quedaba excluida.

Deporte federado: una participación casi anecdótica

Pese al peso mediático del debate, la participación de personas trans en el deporte federado y organizado es muy reducida.

En Estados Unidos, Charlie Baker, presidente de la NCAA —la principal organización que regula y organiza el deporte universitario—, señaló en una entrevista que menos de 10 atletas trans competían bajo su órgano rector, que agrupa a más de medio millón de personas. Lo hizo al hilo de la promulgación, por parte de la Administración Trump, de una orden ejecutiva llamada Sin hombres en deportes femeninos, presentada como una de las primeras decisiones políticas de su segundo mandato.

En el ámbito de base, los datos apuntan en la misma dirección. Según explicó Bea Sever, portavoz de la Asociación de Familias de Menores Transexuales de Navarra y Euskadi, en una entrevista a la Cadena SER:

  • Cerca del 70% de las personas trans practica deporte.
  • Solo alrededor del 6% lo hace de forma organizada, al percibir que este no es un espacio seguro.

Su presencia en el deporte organizado es, por tanto, más que minoritaria: es anecdótica. Las estimaciones citadas en el debate sitúan a las personas trans en torno al 0,3% de la población; si solo el 6% de ellas hace deporte organizado, se habla de una representación aproximada del 0,01%.

El colectivo olvidado: los hombres trans en el deporte

En la discusión pública sobre la participación de personas trans en el deporte federado y profesional, suele quedar fuera del foco un grupo: los hombres trans.

El metaanálisis brasileño también evaluó su fuerza y composición corporal para identificar posibles ventajas o desventajas biológicas. Los resultados mostraron que los hombres trans:

  • Tienen menos masa magra que los hombres cis.
  • Presentan menos fuerza en el tren superior que los hombres cis.
  • Sin embargo, superan a las mujeres cis en estas dos variables (masa magra y fuerza de tren superior).

No fue posible comparar el resto de variables fisiológicas por falta de datos.

Un estudio relevante, pero no definitivo

Los autores y los expertos consultados coinciden en que el metaanálisis no es concluyente. Sería recomendable continuar investigando, con estudios de mayor duración, más ensayos clínicos y más datos sobre deportistas de élite.

Con la evidencia disponible, el trabajo no permite afirmar que las mujeres trans tengan una ventaja biológica clara respecto a sus compañeras cis en términos de fuerza o capacidad aeróbica después de la terapia hormonal.

El debate médico y científico parece inclinarse hacia la participación de las mujeres trans en el deporte femenino, pero el debate político e ideológico está lejos de haberse cerrado.

La dimensión filosófica: de los hechos a las normas

Gualano introduce además una reflexión filosófica anclada en el pensamiento de David Hume. El filósofo escocés observó que muchos autores pasan de describir cómo son las cosas a dictar cómo deberían ser sin justificar ese salto; es el llamado problema del “ser” y el “deber ser”.

Aplicado al deporte, el hecho de que las personas trans hayan sido excluidas históricamente de las competiciones no implica que deban seguir siéndolo. Que algo haya sido así durante siglos no justifica su continuidad.

Para Gualano, si se va a excluir o penalizar a un colectivo minoritario con base en un argumento biológico, lo mínimo exigible es que ese argumento esté sólidamente fundamentado. “La buena evidencia científica no dicta valores, pero podría orientar cómo los aplicamos”, reflexiona. “Ese es el papel que este artículo pretende desempeñar”.

Equidad, inclusión y dignidad: hacia qué valores orientar el debate

El investigador propone que la discusión se analice en un contexto más amplio, que incluya la exclusión y la violencia que afronta la comunidad trans. Defiende que el debate en el deporte se guíe por valores como:

  • Equidad
  • Inclusión
  • Dignidad humana

frente a las prohibiciones generalizadas.

Mientras la ciencia sigue afinando sus respuestas, el metaanálisis brasileño añade un elemento clave al debate: hoy por hoy, los datos recopilados no respaldan la idea de que las mujeres trans, tras la terapia hormonal de afirmación de género, representen una amenaza física estructural para el deporte femenino.

La forma en que esa evidencia se traduzca —o no— en normas deportivas seguirá siendo, en última instancia, una cuestión política, ética y social.

Fuente: El País

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