Qué es la maniobra de Heimlich y por qué funciona
La maniobra de Heimlich, o “compresiones abdominales”, es una técnica de primeros auxilios diseñada para desalojar un cuerpo extraño alojado en la vía aérea.
Al comprimir el abdomen hacia adentro y hacia arriba, se incrementa bruscamente la presión dentro del tórax, generando un “golpe de aire” que puede expulsar el bloqueo.
Las guías de organizaciones como la American Heart Association y la Cruz Roja coinciden en un punto clave: no se usa para cualquier tos, sino cuando hay señales de obstrucción severa.
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Cómo reconocer un atragantamiento grave (y cuándo no hacerlo)
La pregunta decisiva es simple: ¿puede hablar, toser o respirar? Si la persona tose fuerte, puede emitir sonidos o respirar entrecortadamente, se considera una obstrucción parcial. En ese caso, lo más seguro suele ser animar a seguir tosiendo y vigilar.
En cambio, el atragantamiento potencialmente mortal suele verse así: incapacidad para hablar, tos silenciosa o ineficaz, manos al cuello, coloración azulada (cianosis) o pérdida de conciencia. Ahí, el tiempo importa.
Llamá a emergencias cuanto antes (911).
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Cómo se realiza correctamente en adultos y niños (conscientes)
Colocate detrás de la persona. Rodeá su cintura con los brazos y cerrá un puño. Ubicá el lado del pulgar por encima del ombligo y por debajo del esternón (no sobre las costillas). Tomá el puño con la otra mano y realizá compresiones rápidas y firmes hacia adentro y arriba, como una “J”.
Continuá hasta que el objeto salga o la persona deje de responder. Si el objeto se expulsa, la respiración suele volver de forma abrupta; aun así, conviene evaluar si hay dolor intenso, vómitos persistentes o dificultad respiratoria.
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Si estás solo: la versión de autoasistencia
Si te atragantás y no podés respirar, podés hacer compresiones abdominales sobre tu propio abdomen con el puño, o presionar la zona por encima del ombligo contra el borde firme de una silla o una mesada.
La lógica es la misma: empujes hacia adentro y arriba. Pedí ayuda o activá emergencias si podés.
Embarazo y obesidad: el ajuste que evita lesiones
En personas embarazadas o con obesidad marcada, se recomiendan compresiones en el pecho en lugar de abdominales: las manos se colocan en el centro del esternón y se empuja hacia atrás, con firmeza, para generar presión intratorácica sin comprimir el abdomen.
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Lactantes (menores de 1 año): no se hace Heimlich abdominal
En bebés, las guías priorizan una secuencia distinta: golpes interescapulares (en la espalda) y compresiones torácicas.
La maniobra abdominal clásica puede causar lesiones internas en esta edad.
Errores frecuentes y riesgos reales
Aplicarla mal puede fracturar costillas o lesionar órganos.
Los fallos más comunes son colocar las manos demasiado arriba (sobre el esternón), demasiado abajo (sobre el abdomen bajo), comprimir hacia adentro sin dirección ascendente, o usarla cuando la persona aún tose eficazmente.
Si el atragantamiento fue severo, si hubo pérdida de conciencia o si persiste dolor fuerte, ronquera o dificultad para tragar, es prudente buscar evaluación médica: a veces quedan restos del objeto o lesiones por la obstrucción.
La regla práctica que más salva
Si la persona no puede hablar ni toser fuerte, tratá la situación como emergencia: pedí ayuda, llamá a emergencias y aplicá la técnica adecuada al caso.
La precisión —y no la fuerza bruta— es lo que convierte a la maniobra de Heimlich en una herramienta realmente salvavidas.