Semillas arqueológicas revelan secretos del vino en Europa a lo largo del tiempo

Imagen de archivo: un detalle de un racimo de uvas Pinot Noir destinadas a la producción de crémant (vino espumoso) se observa durante la cosecha en el viñedo Domaine Moellinger, en Wettolsheim, en el este de Francia, el 19 de agosto de 2025.161202+0000 SEBASTIEN BOZON

Un reciente estudio de 54 semillas arqueológicas revela la evolución de la viticultura en Europa durante 4.000 años. La investigación, impulsada por el análisis de ADN antiguo, destaca la propagación clonal y el intercambio de variedades entre regiones históricas.

El vino ha desempeñado un papel clave en la vida cultural, social y económica de Europa desde los primeros indicios de viticultura, hace unos 8.000 años. Ahora, el estudio de 54 semillas arqueológicas ha desvelado algunas claves del cultivo de la vid en los últimos 4.000 años.

La arqueología ha permitido dar pasos de gigante en la reconstrucción de la historia de la viticultura y la elaboración del vino en Europa en las últimas dos décadas, gracias a las técnicas punteras de análisis del ADN antiguo.

Imagen de archivo: trabajadores de Domaine Sermier participando en la cosecha de uvas Pinot Noir para la elaboración de crémant (vino espumoso) en un viñedo, en Bréry, en la región vitivinícola del Jura, en el este de Francia, el 10 de septiembre de 2024.

Se trata de semillas que datan desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media, lo que ha permitido rastrear la evolución genética de la vid desde hace aproximadamente 4.000 años hasta la actualidad.

Los genomas de la época romana reflejan un intercambio de semillas a larga distancia a partir de variedades domesticadas de la península ibérica, los Balcanes, el Levante y el Cáucaso.

Su análisis habla de coexistencia de vides silvestres y domesticadas en las semillas que datan de hace aproximadamente entre 2.800 y 2.400 años, además de variaciones genéticas asociadas al Levante y, más tarde, al Cáucaso.

Importancia de la reproducción vegetativa

Los autores encuentran clones genéticamente idénticos que apuntan al uso de la propagación vegetativa (el cultivo de nuevas plantas a partir de esquejes o tallos) para comercializar variedades de vid a lo largo de cientos de kilómetros ya a mediados de la Edad del Hierro, entre el año 625-400 antes de la era común, aproximadamente.

“Nuestros hallazgos ponen de relieve la importancia de la reproducción vegetativa, en particular la propagación clonal, como elemento central de las prácticas vitivinícolas. Identificamos clones genéticamente idénticos en diferentes regiones y períodos de tiempo, lo que respalda la existencia de redes de intercambio a larga distancia desde, al menos, la Edad del Hierro”, concluyen los autores.

Además, los investigadores han descubierto que una muestra medieval procedente de Valenciennes (norte de Francia) es genéticamente idéntica a las uvas Pinot Noir actuales, lo que indica que esa variedad, muy importante en la industria vinícola mundial, lleva al menos 600 años de cultivo ininterrumpido.

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