El abejorro se convierte en el primer insecto en resolver problemas complejos

Los hallazgos, hechos por investigadores de tres universidades finlandesas (Oulu,  Helsinki y Turku), cuestionan la creencia arraigada de que la resolución espontánea de problemas se limita a los seres humanos y a otros vertebrados de cerebro grande.

Sus experimentos han probado que los abejorros son capaces de colocar una bola debajo de una flor artificial para conseguir una recompensa, lo que indica que pueden poseer la flexibilidad cognitiva necesaria para resolver cuestiones de complejidad.

Las abejas aprendieron primero que una flor artificial azul indicaba una recompensa.

A continuación los investigadores trasladaron esa flor a una arena transparente, fuera de su alcance. Para acceder a ella, las abejas tuvieron que improvisar una solución novedosa: movieron una bola debajo de la flor y treparon sobre ella.

Los abejorros no fueron entrenados previamente para mover la bola debajo de la flor, solo aprendieron dos cosas de antemano: que la flor artificial azul contenía una recompensa y que la bola era un objeto móvil y no amenazante.

"Lo que hace que este comportamiento sea especialmente notable es que las abejas nunca habían sido entrenadas para hacer rodar la bola. Era un reto nuevo e improvisaron una solución para lograr lo que querían", afirma el autor principal, Akshaye Bhambore, investigador de la Universidad de Oulu.

Los investigadores diseñaron varios experimentos de control para descartar explicaciones más simples basadas en la resolución fortuita o la orientación visual directa.

En las tareas más exigentes, la flor se ocultaba a las abejas mientras movían la bola, lo que les impedía simplemente dirigirse hacia un objetivo visible. Incluso en estas condiciones, las abejas lograron mover la bola hasta la ubicación correcta.

"Al analizar el comportamiento de las abejas en experimentos de control más exigentes, pudimos demostrar que no se limitaban a reaccionar a estímulos visuales ni a mover la bola al azar. En un momento el animal está explorando aparentemente sin rumbo fijo, y al siguiente realiza una secuencia de acciones muy eficiente que conduce directamente a la solución", apunta otra de las autoras, Ece Nur Akmese, de la Universidad de Helsinki.

El estudio se basa en la creciente evidencia de que las abejas poseen capacidades cognitivas sorprendentemente sofisticadas a pesar de sus diminutos cerebros.

Investigaciones anteriores han demostrado que las abejas pueden aprender a utilizar ciertas herramientas, resolver tareas similares a rompecabezas, cooperar entre sí y adaptar su comportamiento de manera flexible. Aun así, los autores hacen hincapié en que los hallazgos no implican una capacidad de razonamiento similar a la humana.

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