El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, analiza por primera vez cuantitativamente la primera red de transporte a escala continental a través de la base de datos del proyecto 'Itiner-e', el mapa digital más detallado de las calzadas romanas.
La investigación demuestra que las capitales provinciales actuaban de manera sistemática como cruces clave que articulaban las comunicaciones regionales, lo que sugiere que los romanos tomaban decisiones estratégicas a escala provincial o imperial para administrar y controlar los territorios conquistados.
Asimismo, el análisis desmonta el mito de la rectitud uniforme de estas vías, pues señala que las carreteras romanas se adaptaban a la topografía local y eran, en general, menos rectas que las principales infraestructuras viarias modernas.
Pese a ello, los ingenieros romanos lograron mantener pendientes inferiores al 16 % mediante puentes, excavaciones en roca y terrazas para facilitar el paso de carros impulsados por animales, mostrando una menor dependencia del relieve que el trazado de las carreteras actuales.
El estudio establece además una correlación directa entre la presencia de las antiguas calzadas y el trazado de la red viaria moderna, demostrando que la huella romana perduró como eje vertebrador del transporte hasta las grandes transformaciones impulsadas por la Revolución Industrial.