Qué pasó un 9 de octubre: la ola que mató a casi 2.000 personas en Italia

Presa de Vajont, Italia.Shutterstock

El desastre de Vajont mostró que la seguridad de una presa no depende solo del hormigón: una montaña inestable puede desplazar un embalse, generar una ola extrema y destruir un valle aun si la estructura resiste.

¿Qué pasó en Vajont el 9 de octubre de 1963?

La noche del 9 de octubre de 1963, unos 270 millones de metros cúbicos de roca y tierra se desprendieron del Monte Toc y cayeron en el embalse de Vajont, en los Alpes del noreste de Italia. El reservorio había sido construido para producir energía hidroeléctrica y estaba contenido por una presa de arco de más de 260 metros de altura.

La presa de Vijont antes y después de la catástrofe del 9 de octubre de 1963.

El impacto no rompió la presa. Sin embargo, la masa de roca desplazó el agua de forma casi instantánea y levantó una ola gigantesca que superó la coronación. El agua descendió con violencia por el valle hacia el río Piave y arrasó Longarone y otras localidades.

Murieron 1.917 personas, según la Protección Civil italiana, aunque otras fuentes sitúan el total cerca de las 2.000. Unas 400 víctimas nunca fueron halladas.

La montaña que cayó sobre un embalse

El Monte Toc contenía rocas fracturadas y capas de arcilla que podían actuar como superficies de deslizamiento. Además, estudios posteriores confirmaron que el sector había sufrido movimientos de tierra antiguos: era una ladera con una historia geológica de inestabilidad, no un bloque uniforme y compacto.

Y el agua puede alterar el equilibrio de un terreno. Cuando se infiltra en grietas, sedimentos o capas arcillosas, cambia las presiones internas de la roca y reduce la fricción que ayuda a mantener una pendiente en su lugar. Las lluvias y las variaciones del nivel del embalse contribuyeron a ese proceso, aunque la combinación exacta de factores continúa siendo analizada.

¿Cómo se formó la ola que arrasó Longarone?

El deslizamiento avanzó a gran velocidad dentro del embalse. Al ocupar de golpe el espacio donde estaba el agua, funcionó como un enorme émbolo: empujó el volumen almacenado hacia ambos extremos del valle y levantó una ola de altura excepcional.

Una parte del agua remontó las laderas del embalse. Otra superó la presa y cayó al otro lado, canalizada por un valle estrecho que concentró su energía. No fue un tsunami oceánico ni una rotura de presa, sino una ola generada por un deslizamiento dentro de un reservorio.

Longarone antes y después de la tragedia de Vijont.

La destrucción comenzó incluso antes de la llegada plena del agua en algunos sectores. El desplazamiento súbito de aire, junto con la presión de la masa de agua y los escombros, golpeó edificios e infraestructura. Longarone quedó devastada en minutos.

Las señales de alerta antes del desastre

La ladera del Monte Toc había mostrado grietas, pequeños deslizamientos y movimientos progresivos durante los años previos. También se registraron cambios en la velocidad con que se desplazaba el terreno. Las autoridades y los técnicos conocían que existía un problema, pero no había acuerdo sobre el tamaño potencial del colapso ni sobre la velocidad que podía alcanzar.

Antecedentes del desastre de Vijont: un tramo de la fisura perimetral del desprendimiento del 4 de noviembre de 1960.

Se aplicaron medidas para regular el nivel del embalse con la expectativa de estabilizar la ladera. El problema fue que el comportamiento de una masa rocosa fracturada, atravesada por capas débiles y afectada por el agua, resultó mucho más complejo de lo previsto.

Vajont es un recordatorio de que las mediciones aisladas no bastan. Las grietas, los antecedentes de deslizamientos, la composición del subsuelo y los cambios hidrológicos deben interpretarse como partes de un mismo sistema.

¿Por qué la presa resistió, pero la ciudad fue destruida?

La presa de Vajont permaneció en pie porque su estructura de arco soportó el impacto directo y no sufrió un colapso comparable al de una presa convencional. Pero esa resistencia no evitó la catástrofe: el agua pasó por encima de la obra.

El caso separa dos conceptos que suelen confundirse. Una presa puede ser estructuralmente robusta y, al mismo tiempo, formar parte de un sistema inseguro si el valle, las laderas y el embalse no fueron evaluados de manera integral. La amenaza no era solo la presión del agua contra el muro, sino el posible ingreso súbito de una montaña al reservorio.

¿Cuántas personas murieron en el desastre de Vajont?

Longarone fue la localidad más afectada, aunque también sufrieron daños graves otros poblados del valle. La violencia de la inundación destruyó viviendas, caminos y servicios básicos, y dificultó la recuperación e identificación de muchas víctimas.

Los recuentos varían porque cientos de personas desaparecieron y porque el desastre afectó pequeñas comunidades con registros incompletos. La cifra de cerca de 2.000 muertos se mantiene como la referencia histórica más difundida.

Qué enseñó la tragedia sobre los riesgos geológicos

Vajont se convirtió en un caso de referencia para la geología, la ingeniería geotécnica y la gestión de riesgos. Su principal lección es que las grandes obras deben considerar no solo la resistencia de sus estructuras, sino también la estabilidad del paisaje que modifican.

Antes de construir o gestionar un embalse, es necesario estudiar las laderas, los deslizamientos antiguos, las fracturas de la roca, el drenaje subterráneo y los efectos que puede tener la variación del agua almacenada. En Vajont, la presa resistió; el sistema natural que la rodeaba, no.

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