Olas de calor: advierten que serán más frecuentes y exponen la vulnerabilidad de Paraguay

Una pareja pasa junto a un termómetro en San Sebastián, Euskadi, en el norte de España. Los países europeos están reportando una intensa ola de calor. Javier Etxezarreta

Las olas de calor no son un fenómeno nuevo, pero sí están ocurriendo con mayor frecuencia, intensidad y duración, según explicó Roberto Salinas, director de la carrera de Meteorología de la Facultad Politécnica de la UNA. En medio de las altas temperaturas que alarman a Europa, el especialista resaltó que Paraguay enfrenta una importante vulnerabilidad durante estos eventos extremos.

En medio de las olas de calor que están registrando numerosas muertes en Europa, Roberto Salinas, director de la carrera de Meteorología de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), aseguró que esos fenómenos seguirán representando un desafío cada vez mayor para distintos países, incluido Paraguay.

El profesional explicó que la evidencia científica muestra un aumento en la frecuencia, intensidad y duración de estos fenómenos meteorológicos.

Durante una entrevista para ABC Cardinal, el especialista señaló que, si bien las olas de calor forman parte de la variabilidad climática y existen registros históricos desde hace varias décadas, los estudios actuales muestran una tendencia que preocupa a la comunidad científica.

“Las olas de calor están en aumento”

Salinas recordó que este tipo de eventos no son exclusivos de la actualidad y que existen antecedentes documentados en distintas partes del mundo. “Si uno mira para atrás encuentra que hay olas de calor desde 1920, está documentado que hay olas de calor no solo en Europa, sino en gran parte del mundo”, afirmó.

No obstante, aclaró que el aspecto más relevante es el cambio observado en los últimos años. “Lo que se debería resaltar es que estas olas de calor, en principio, y no solo en Europa, están en aumento en frecuencia e intensidad”, sostuvo.

Además, indicó que estos episodios también se han vuelto más prolongados. “Cuando tenemos una ola de calor de dos, tres, cuatro días, que últimamente ha sido con mayor frecuencia e intensidad, especialmente más extensas”, expresó.

Imágenes captadas ayer por la ciudad de Asunción, en medio una ola de calor que marcaba sensaciones térmicas de hasta 45 °C.

Paraguay es altamente vulnerable

El director de la carrera de Meteorología sostuvo que uno de los principales problemas en Paraguay no es únicamente el aumento de las temperaturas, sino la capacidad de respuesta del país cuando se presentan varios días consecutivos de calor extremo. “Acá nosotros tenemos una vulnerabilidad enorme”, manifestó.

En ese contexto, afirmó que las interrupciones en el suministro eléctrico aumentan la vulnerabilidad de la población. Explicó que esa situación suele evidenciarse luego de varios días consecutivos de altas temperaturas.

“Cuando tenemos una ola de calor de dos, tres, cuatro días, al tercer o cuarto día no tenemos electricidad en muchos lugares. Entonces, eso es tener una vulnerabilidad ante el impacto que puede causar un evento meteorológico”, argumentó.

Según Salinas, esa realidad demuestra que el país todavía enfrenta importantes limitaciones para responder adecuadamente a este tipo de fenómenos.

Un turista se protege del sol mientras cruza el Puente Romano de Córdoba.

“Hay ciudades que no están preparadas”

El especialista consideró que la preparación de las ciudades resulta determinante para reducir los riesgos asociados a las olas de calor.

“Yo lo que encuentro aquí es que existen ciudades, existen regiones grandes que no están preparadas para poder enfrentar este tipo de eventos meteorológicos extremos”, manifestó.

A su criterio, el desafío pasa por fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación de la infraestructura frente a fenómenos que podrían repetirse con mayor frecuencia.

Comunidad científica basa sus conclusiones en evidencia

Salinas también defendió el trabajo desarrollado por la comunidad científica dedicada al estudio del tiempo y el clima. Explicó que las conclusiones no responden únicamente a modelos numéricos, sino que se sustentan en observaciones realizadas mediante estaciones meteorológicas, satélites, aeronaves y otras fuentes de información, cuyos resultados posteriormente son validados.

Un joven se refresca en una fuente frente al Museo Guggenheim Bilbao este martes en que Euskadi afronta la segunda jornada en alarma roja por temperaturas extremas, que se espera que ronden los 40 grados en todo el territorio.

“Los resultados que tenemos realmente apuntan hacia lo que ya es muy conocido como calentamiento global y algunos efectos directos en la temperatura a escala regional también, que se evidencia en América del Sur”, detalló.

Asimismo, diferenció el trabajo científico de las decisiones adoptadas por los gobiernos. Añadió que el trabajo de los investigadores sigue una metodología propia y que cada país decide qué hacer a nivel de políticas.

Finalmente, reconoció que la comunicación sobre estos fenómenos puede, en algunos casos, generar alarma, aunque insistió en la necesidad de enfocarse en la preparación de la población.

“Espero que realmente este tipo de eventos, que de repente conduce a algunos lugares en el mundo a alarmar en vez de advertir, realmente permita tomar decisiones para poder ser más resiliente ante ellos”, reflexionó el meteorólogo.

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