El ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, analizó el histórico acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea, que será firmado mañana en Asunción, y reconoció que la incorporación de una salvaguardia mediante un reglamento interno europeo genera preocupación y malestar en los sectores productivos del país.
Giménez señaló que, si bien la concreción del tratado representa un hito tras décadas de negociaciones, la decisión de la Unión Europea de introducir a último momento una salvaguardia unilateral “empaña” el espíritu del libre comercio. “Hay un sentimiento agridulce, porque esta salvaguardia fue incorporada fuera de lo que se venía negociando. Se entiende la estrategia política interna de la UE para conseguir los votos necesarios, pero no la compartimos”, afirmó.
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Críticas a la medida europea
El titular del MIC recordó que el propio canciller nacional expresó su desacuerdo con el mecanismo, al advertir que se firma un acuerdo de libre comercio que luego podría verse restringido por medidas adoptadas por otra vía. “No solo está el tema de la salvaguardia, sino también las posibles medidas sanitarias y paraarancelarias que podrían aplicarse en la práctica”, alertó.
En ese sentido, explicó que la cláusula específica referida a Paraguay establece que el país quedará exento de la aplicación de la salvaguardia, salvo que una investigación de la propia Unión Europea determine que las exportaciones paraguayas causan daño grave o amenaza de daño grave a su industria. “Eso significa que, en última instancia, la UE decide de manera unilateral”, cuestionó.
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Paraguay, con bajo riesgo de impacto
No obstante, Giménez relativizó el impacto real que podría tener esta disposición para Paraguay. A su criterio, el volumen exportable del país está muy lejos de generar un desbalance significativo en una economía como la europea, que importa cerca de tres trillones de dólares al año. “Paraguay exporta a Europa, con suerte, unos 200 millones de dólares anuales. Estamos muy lejos de causar un daño grave a cualquier industria europea”, subrayó.
El ministro explicó que, para que la salvaguardia se active contra productos paraguayos, tendría que darse un crecimiento exponencial y sostenido de las exportaciones, algo que hoy no está ni cerca de ocurrir. “Si llegáramos a ese nivel, estaríamos hablando de un crecimiento del PIB del 8% anual y de una economía de casi 90.000 millones de dólares”, ejemplificó.
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Un riesgo mayor para Brasil
Giménez advirtió que el verdadero conflicto podría darse cuando países como Brasil intenten colocar grandes volúmenes de carne bovina, porcina o aviar en el mercado europeo. “Ahí la Unión Europea va a tener que decidir si hay libre comercio o no. Si aplica su reglamento interno, el acuerdo puede convertirse en letra muerta”, sostuvo.
Según indicó, una aplicación unilateral de estas medidas podría derivar en represalias del Mercosur y en un debilitamiento del tratado recién firmado. “Sería firmar un acuerdo y luego impedir su aplicación en la práctica”, lamentó.
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“Duele, pero el impacto sería limitado”
Finalmente, el ministro reconoció que la introducción de la salvaguardia “duele” por su carácter unilateral, pero insistió en que su impacto para Paraguay sería limitado. “Le estamos dando más peso del que tendrá en la práctica. Nuestros productos —soja, maíz, carne, azúcar— o no compiten directamente con la producción europea o aún tienen una escala reducida”, concluyó.
Pese a las críticas, Giménez consideró que el proceso recién comienza y que el verdadero alcance del acuerdo se verá con el tiempo, a medida que el comercio entre ambos bloques se vaya construyendo de forma gradual.