Casi 8 de cada 10 paraguayos son dueños de viviendas y el alquiler ya supera el 12%

Hogares, por condición de tenencia de la viviendaArchivo, ABC Color

La condición de tenencia de la vivienda constituye uno de los indicadores más reveladores para analizar la desigualdad socioeconómica en un país. Más allá del ingreso corriente, la forma en que los hogares acceden a la vivienda –como propietarios, inquilinos u otras modalidades– permite observar con mayor claridad las brechas estructurales en el acceso a activos, estabilidad patrimonial y seguridad económica. En el caso paraguayo, este indicador adquiere especial relevancia, ya que la vivienda sigue siendo uno de los principales mecanismos de acumulación y protección frente a shocks económicos y sociales.

El indicador de hogares por condición de tenencia de la vivienda, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), mide el porcentaje de personas distribuidas según tres formas de tenencia: propiedad, arriendo y otras modalidades. Su metodología se basa en el cociente entre el número de personas que se encuentran en cada tipo de tenencia y el total de personas, desagregado por quintiles de ingreso per cápita y área geográfica, multiplicado por cien. Esta desagregación permite identificar no solo la evolución agregada del acceso a la vivienda, sino también las diferencias persistentes entre grupos de ingresos y territorios.

La evolución histórica de este indicador en Paraguay, entre 2001 y 2024, muestra una estructura relativamente estable, pero no exenta de tensiones. La propiedad de la vivienda se mantiene como la forma predominante de tenencia, con valores que oscilan en torno al 75% y 80% de las personas. A comienzos de la serie, en 2001, el porcentaje de propietarios se ubicaba en 76,4%, alcanzando picos cercanos al 80% en distintos momentos del período. Hacia 2024, la proporción de propietarios se mantiene elevada, en torno al 79,5%, lo que refleja una persistencia del patrón histórico de acceso a la vivienda en el país.

Sin embargo, esta estabilidad agregada convive con dinámicas relevantes en las otras formas de tenencia. El porcentaje de personas que viven en condición de arriendo muestra una tendencia creciente en el largo plazo. Desde niveles cercanos al 9% y 10% a comienzos de los años 2000, el arriendo supera el 12% en varios años recientes, alcanzando alrededor de 12,2% en 2024. El aumento sugiere una mayor presión sobre el mercado de alquiler, asociada al crecimiento urbano, a cambios en la estructura de los hogares y a las dificultades de acceso a la vivienda propia, especialmente entre los sectores de menores ingresos y los hogares jóvenes.

Por su parte, las “otras formas de tenencia” –que incluyen ocupaciones sin título formal u otras modalidades no tradicionales– muestran una tendencia descendente. Desde valores cercanos al 14% en los primeros años de la serie, este grupo se reduce gradualmente hasta ubicarse en torno al 8% en 2024, caída que puede interpretarse como una mejora relativa en las condiciones de formalización habitacional, aunque también refleja un desplazamiento hacia el alquiler como alternativa frente a la imposibilidad de acceder a la propiedad.

Desde una perspectiva distributiva, el indicador resulta particularmente útil para detectar desigualdades en el acceso a la vivienda. La evidencia regional muestra que los quintiles de menores ingresos concentran una mayor proporción de inquilinos y de personas en otras formas de tenencia, mientras que la propiedad se encuentra fuertemente asociada a los quintiles superiores. En este sentido, la evolución observada en Paraguay sugiere que, si bien la propiedad sigue siendo mayoritaria, el aumento del arriendo podría estar profundizando brechas entre quienes logran consolidar un activo patrimonial y quienes permanecen expuestos a mayores niveles de vulnerabilidad habitacional.

En términos de política pública, estos resultados refuerzan la necesidad de fortalecer los programas de acceso a la vivienda, especialmente para los hogares de menores ingresos y en áreas urbanas. El indicador permite evaluar el impacto de iniciativas habitacionales y orientar el diseño de planes más accesibles, adaptados a los ingresos y restricciones reales de financiamiento y a la heterogeneidad territorial del país. En un contexto de crecimiento urbano sostenido y cambios en el mercado laboral, la tenencia de la vivienda seguirá siendo un eje central para comprender y abordar la desigualdad estructural en Paraguay.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.

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