14 de julio de 2026

SAN ESTANISLAO. Una familia asentada en la calle Las Mercedes, de la compañía Tacuara, jurisdicción de esta ciudad, solicita la ayuda de la ciudadanía y de las autoridades para reconstruir su vivienda consumida por un incendio accidental, junto con todos los enseres.

Desarrolladores inmobilarios, expertos internacionales y el ministro del MUVH desglosaron los desafíos para saldar el déficit habitacional de Paraguay de un millón de viviendas. Desde el anuncio de nuevas fases crediticias hasta la urgencia de infraestructura y seguridad jurídica, los referentes del rubro coincidieron en que la vivienda es el gran motor de riqueza que Paraguay debe terminar de encender.

La senadora Yolanda Paredes del Partido Cruzada Nacional afirmó que corresponde aplicar el artículo 201 de la Constitución y avanzar con la pérdida de investidura de su colega, Javier “Chaqueñito” Vera (ANR, HC), tras revelarse que accedió a una vivienda económica del MUVH pese a superar ampliamente el límite de ingresos. Vera percibe mensualmente como legislador G. 37.900.000.

La vivienda social no debe ser sinónimo de incomodidad ni de espacios reducidos, sino pensarse más confortable para que las personas vivan mejor, afirmó el decano de la Facultad de Arquitectura de la UNA, Arq. José Insfrán. Contó que, en el marco de Constructecnia, la FADA planteará un debate al respecto, para avanzar en soluciones habitacionales dignas, económicas y accesibles.

La evolución de la vivienda refleja con claridad los cambios demográficos, económicos y sociales ocurridos a lo largo de más de siete décadas. A partir de los datos de los Censos Nacionales de Población y Viviendas, dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), es posible reconstruir una trayectoria que combina una expansión sostenida del número de casas ocupadas, una reducción progresiva del tamaño promedio de los hogares, una transformación en los tipos de vivienda y una mejora gradual en el acceso a los servicios básicos.

La condición de tenencia de la vivienda constituye uno de los indicadores más reveladores para analizar la desigualdad socioeconómica en un país. Más allá del ingreso corriente, la forma en que los hogares acceden a la vivienda –como propietarios, inquilinos u otras modalidades– permite observar con mayor claridad las brechas estructurales en el acceso a activos, estabilidad patrimonial y seguridad económica. En el caso paraguayo, este indicador adquiere especial relevancia, ya que la vivienda sigue siendo uno de los principales mecanismos de acumulación y protección frente a shocks económicos y sociales.