Durante su presentación oficial, Javier Giménez, el nuevo Jefe de Gabinete del presidente Santiago Peña, habló de una hoja de ruta centrada en lo que denominó como “honestidad bruta”, la fiscalización técnica de los ministros y una advertencia: no habrá margen para excusas ni lamentos en la etapa que se inicia.
Giménez, quien llega al cargo tras 30 meses y dos días al frente del MIC, utilizó una analogía futbolística para describir el momento político actual. Sostuvo que, aunque el Gobierno muestra indicadores económicos favorables, como un crecimiento del 6,5% por tercer año consecutivo y una inflación controlada, el equipo no puede caer en la autocomplacencia.
“Este segundo tiempo se inicia cuando el resultado es de 2 a 0. Ese es el peor de los resultados, porque te vas al vestuario satisfecho creyendo que el partido ya se resolvió, pero esos partidos te terminan dando vuelta. El Presidente nos dijo: salgan a morder la cancha”, enfatizó.
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Consejero y negociador
El vocero de Gobierno, Guillermo Grance, confirmó que Giménez seguirá desempeñándose como consejero de Itaipú Binacional y, fundamentalmente, como negociador del Anexo C del Tratado.
La continuidad resulta significativa dado que el proceso de renegociación con el Brasil es uno de los temas con menor flujo de información de esta administración.
Al retener estos cargos, Giménez se consolida como una de las figuras con mayor acumulación de poder y confianza dentro del entorno de Peña, operando en un frente donde la comunicación ha sido, hasta ahora, escasa y hermética.
Un “tablero de comando”
El nuevo Jefe de Gabinete fue tajante respecto a la gestión de sus pares. Su labor no será la de un vocero, aclaró, sino la de un director técnico enfocado en la concreción de metas. Adelantó que implementará un tablero de control para evaluar planes a corto, mediano y largo plazo.
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“Mi trabajo técnico es sentarme con los ministros, ver qué plan concreto tiene cada uno para poder evaluarlos constantemente y poder dirimir si se están cumpliendo o no. En base a ese tablero, el Presidente va a tener informes técnicos para decir: este ministro está haciendo una buena labor y hay que apoyarlo, y este ministro no, entonces hay que buscar un sustituto”, sentenció Giménez.
La transparencia y la rendición de cuentas también fueron puntos centrales. Giménez vinculó directamente la falta de comunicación con la ineficiencia en la gestión. Según explicó, la orden presidencial es que cada ministro salga a contar qué está haciendo. “Aquel ministro que no comunica es probablemente porque no tiene nada que comunicar, y eso ya es una señal de alerta, una luz en el tablero de comando”, explicó.
¿Riquelme será el nuevo ministro?
Respecto a la sucesión en el Ministerio de Industria y Comercio, Giménez aseguró que no dejará la “casa desordenada”. Aunque el viceministro de Comercio y Servicios, Rodrigo Maluff, interinará la cartera mediante decreto, el lunes próximo se anunciará oficialmente al nuevo ministro y a los cuatro viceministros.
Se menciona que Marcos Riquelme, actual viceministro de Industria, sería el reemplazante de Giménez al frente del MIC. Según el ahora exministro, aún resta definir una posición para completar el equipo que liderará una cartera que calificó como “la escuela perfecta” para la Jefatura de Gabinete por su carácter transversal.
Finalmente, el nuevo jefe de gabinete reafirmó que su relación con Santiago Peña se basará en la franqueza absoluta. “Le dije al presidente que mi lealtad y respeto van acompañados de mi honestidad bruta. Él me dijo que eso es lo que espera: que le diga la verdad aunque duela o signifique un camino de ajustes”, concluyó.