El análisis de la evolución del gasto público en bonificaciones muestra una tendencia creciente a lo largo del período 2016-2025, con un monto acumulado que asciende a G. 19,295 billones, equivalente a US$ 2.915 millones o 7% del PIB (promedio del tipo de cambio y Producto Interno Bruto en el periodo de análisis). El comportamiento evidencia la relevancia de estos pagos dentro de la estructura del gasto corriente, con una participación promedio de 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB), alcanzando un máximo de 0,8% en 2016 y 2020.
En términos anuales, el gasto en 2016 se había ubicado en G. 1,553 billones (US$ 273,9 millones), marcando un punto de partida significativo dentro del lapso analizado. En 2017 se registró un incremento hasta G. 1,638 billones (US$ 291,4 millones), reflejando una expansión moderada. No obstante, en 2018 se observó una reducción a G. 1,513 billones (U$$ 263,9 millones), siendo el único retroceso relevante de la serie.
A partir de 2019 el gasto retoma una trayectoria creciente, alcanzando G. 1,717 billones (US$ 275,2 millones). Esta dinámica se intensifica en 2020, con un aumento significativo hasta G. 2,056 billones (US$ 303,7 millones), coincidiendo con un mayor peso relativo en la economía (0,8% del PIB). En 2021, si bien se registra una leve corrección a G. 1,904 billones (US$ 281,1 millones), el nivel se mantiene elevado en comparación con los años previos a la pandemia.
Desde 2022 en adelante el gasto en bonificaciones retoma una senda de crecimiento sostenido. En 2022 se ubica en G. 2,020 billones (US$ 289,2 millones), seguido de un incremento en 2023 hasta G. 2,134 billones (US$ 292,8 millones). Esta tendencia continúa en 2024, alcanzando G. 2,280 billones (US$ 301,5 millones).
El punto más alto de la serie se registra en 2025, con G. 2,480 billones (US$ 328,7 millones), consolidando una expansión acumulada significativa respecto a los niveles iniciales. El aumento sostenido en los últimos años sugiere una mayor presión de estos componentes dentro del gasto público, particularmente en un contexto donde las remuneraciones del sector público mantienen un peso relevante en las finanzas del Estado.
Como se ha expuesto, la evolución de las bonificaciones refleja un crecimiento estructural en este tipo de asignaciones, con incrementos más marcados a partir de 2019 y una aceleración posterior a 2021, comportamiento que plantea desafíos en términos de sostenibilidad fiscal y eficiencia del gasto, especialmente considerando su carácter rígido dentro del presupuesto público y en un contexto de urgente necesidad de ahorro fiscal.
*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones