Paraguay y su potencial oculto bajo el suelo: el “momento minero” analizado por expertos

Paraguay, a diferencia de sus vecinos, no tiene una tradición minera comparable. Históricamente, la actividad extractiva se ha limitado a materiales de construcción y las famosas canteras.BJP7images

Paraguay se destaca por una riqueza oculta bajo el suelo, que no es la agroganadería y que puede generar grandes ganancias económicas. Tres especialistas analizaron la cuestión: el alto potencial minero y qué hace falta para aprovecharlo.

Un panel de expertos analizó recientemente el futuro de la minería en Paraguay y coincidieron en que el país se encuentra sobre una verdadera “riqueza geológica” que podría diversificar su economía y cerrar brechas históricas de infraestructura y de otras demandas socioeconómicas que no han sido satisfechas plenamente.

El espacio de debate, desarrollado en mayo último en el marco de la Feria Internacional de Equipamientos, Maquinarias y Materiales para la Construcción - Constructecnia 2026, concluyó que recién estamos viendo la punta del “iceberg” del futuro minero paraguayo.

Sin embargo, para que emerja completamente, los especialistas advirtieron que se requiere seguridad jurídica, desburocratización y una visión que trascienda los periodos de gobierno.

El subsuelo paraguayo: más que solo tierra fértil

Históricamente, Paraguay ha sido visto como un país eminentemente agroindustrial y ganadero, pero las investigaciones geológicas sugieren que debajo de sus suelos sedimentarios se esconden materiales estratégicos para la tecnología global.

Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas del Perú, explicó que mientras la cordillera de los Andes es “joven” (50-70 millones de años), Paraguay posee rocas del precámbrico con miles de millones de años de antigüedad. “Estas rocas encierran ciertos minerales... en Paraguay hay titanio, uranio, litio y tierras raras porque son rocas antiguas”, señaló Mucho.

El potencial no es solo teórico. Víctor Fernández, presidente de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami), destacó que un proyecto de titanio en Alto Paraná está llamado a ser el depósito más grande del mundo.

El exministro de Minas de Perú, Rómulo Mucho; el Presidente de Cámara Paraguaya de Minería, Víctor Fernández; el presidente del Centro Paraguayo de Minería, Christian Fischer, en un panel debate en Constructecnia 2026

Con 3.600 millones de toneladas de recurso y una ley del 7,3% (porcentaje del grado mineral, es decir, la concentración del mineral útil dentro de la roca extraída), supera ampliamente a minas líderes como la de Mozambique, que posee un 3% de ley.

“Paraguay se va a convertir en un muy importante proveedor de minerales críticos para el mercado”, afirmó Fernández, estimando ingresos anuales de 65 millones de dólares solo en impuestos y salarios por este proyecto.

En cuanto al uranio, Paraguay ya cuenta con recursos certificados por 11,1 millones de libras en el proyecto Yuty (ese volumen significa más de 11 millones de libras de concentrado de óxido de uranio o “yellowcake” para cuantificar la masa del recurso en el yacimiento), además de indicios prometedores en Coronel Oviedo.

Dado que la energía nuclear está viviendo un renacimiento global ante la intermitencia de las renovables (solar, eólica, etc), estos yacimientos posicionan a Paraguay en el radar regional junto a potencias como Argentina y Brasil, comentó el experto.

La minería de agregados: el motor de la construcción

Mientras los grandes proyectos metalíferos están en fase de exploración, la minería de agregados (piedra triturada y cemento) ya es una realidad que sostiene el desarrollo vial y civil. Christian Fischer, presidente del Centro Paraguayo de Minería, recordó que Paraguay tiene un atraso en infraestructura de 30 años y que este rubro, por ese motivo, es fundamental para el crecimiento.

Sin embargo, a pesar de utilizar tecnología de primera línea proveniente de Europa y EE. UU., Fischer alertó que el sector enfrenta graves problemas de coordinación institucional que desalientan la inversión privada.

“El Ministerio del Ambiente, el Viceministerio de Minas y la DIGEMABEL (Dirección General de Material Bélico) no trabajan coordinadamente; para sacar un permiso, el principal obstáculo es la licencia ambiental”, explicó, citando casos donde empresas con décadas de trayectoria se ven paralizadas por falta de zonificación municipal o criterios burocráticos cambiantes.

Obstáculos: burocracia y falta de previsibilidad

El consenso en el panel fue tajante: la minería no es una actividad de corto plazo. Un ciclo minero completo puede durar entre 50 y 120 años. Por ello, la “inseguridad jurídica” y la “burocracia absurda” son los principales enemigos de la inversión.

En Paso Yobái (Guairá), la minería aún es, en general, informal.

Víctor Fernández criticó que, aunque la ley 4935 —que establece regalías sobre la utilidad neta— fue un acierto inspirado en el modelo peruano, la reglamentación actual es una barrera. “El Estado está queriendo controlar a la empresa minera como si fuera un niño de preescolar... actualmente las empresas pasan el 50% de su tiempo en trámites burocráticos”, lamentó Fernández.

Fernández señaló que la ley minera vigente otorga 30 años para la explotación, que son totalmente insuficientes. Fischer coincidió con su par y añadió que la situación empeora, considerando que solo la fase de exploración puede tomar entre 20 y 30 años.

Según lo señalado, el escenario proyectado durante el actual gobierno de Santiago Peña se complica aún más porque existe una intención por parte del Viceministerio de Minas y Energía de reducir ese periodo de explotación a 22 años.

En esa lína, Mucho enfatizó por su parte que para atraer los miles de millones de dólares que requiere esta industria, se necesita estabilidad política y reglas de juego que no cambien a mitad del proceso.

En Perú, el uso de contratos de estabilidad ha sido clave para generar confianza, algo que Paraguay debe perfeccionar si quiere competir con vecinos como Chile, Brasil o Argentina, según contó.

La hoja de ruta hacia una “Minería Clase A”

Para no fracasar en este intento de construir un nuevo sector productivo, Rómulo Mucho propuso cinco pilares fundamentales:

  1. Catastro minero digital.
  2. Secuencia simple de permisos.
  3. Estabilidad jurídica.
  4. Integración ambiental y social.
  5. Fortalecimiento técnico del Estado.

“Paraguay tiene mucha ventaja para poder desarrollar una minería clase A porque puede empezar desde el saque con todas las leyes en regla”, alentó el experto peruano.

Minería: Se necesita un debate nacional

Las palabras finales de los gremialistas locales reforzaron la necesidad de un diálogo nacional. Christian Fischer insistió en que la minería debe ser una política de Estado y no de gobierno, para que las inversiones “vengan solas”.

Víctor Fernández concluyó con una visión optimista pero urgente: “Estamos apenas ante la punta del iceberg. Es hora de ponernos las pilas y comenzar a conversar para que Paraguay integre a la minería como un factor de desarrollo”.

De concretarse las condiciones legales y jurídicas, se estima que Paraguay podría recibir una inversión de 2.300 millones de dólares en los próximos 6 a 8 años, lo que, según lo destacado, podría transformar definitivamente su matriz económica y social.

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