El indicador relaciona el total de pasajeros transportados con la cantidad de habitantes de cada país, por lo que no significa necesariamente que cada persona haya realizado esa cantidad de viajes. El cálculo también contempla turistas, viajeros internacionales y pasajeros en conexión. Bajo esta metodología, Panamá encabeza la región con 4,59 pasajeros por habitante, aunque su posición responde en buena medida al elevado flujo de conexiones en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, principal centro de operaciones de Copa Airlines.
Después de Panamá aparecen Colombia con 1,87 pasajeros por habitante; Chile con 1,84; República Dominicana con 1,71 y Costa Rica con 1,68. México registra 1,45; Perú 1,25; Brasil 1,11 y Argentina 1,09. Más abajo se encuentran El Salvador con 0,82; Uruguay con 0,68; Ecuador con 0,60; Cuba con 0,51 y Guatemala con 0,29. Paraguay, con 0,19, supera únicamente a Honduras (0,18) y a Venezuela y Nicaragua (ambos con 0,17).
La posición paraguaya también permanece rezagada cuando el análisis se concentra exclusivamente en pasajeros internacionales. En este caso, el país ocupa el puesto 13 de 17 mercados, nuevamente con 0,19 pasajeros por habitante. República Dominicana lidera este segmento con 1,71; seguida por Costa Rica (1,62) y Uruguay (0,67). Chile registra 0,62; México 0,47; Colombia 0,45; Argentina 0,34; y Perú 0,30.
Las cifras muestran que la baja cantidad de pasajeros por habitante no es un fenómeno exclusivo de Paraguay. América Latina y el Caribe concentran apenas 8,1% del tráfico aéreo mundial, mientras varios países de la región presentan indicadores considerablemente inferiores a los observados en mercados desarrollados. Brasil, por ejemplo, cuenta con unos 214,2 millones de habitantes, pero registra solo 1,1 pasajeros por habitante. España, en contraste con una población cercana a 49,8 millones, alcanza 6,5 pasajeros por habitante.
Para Paraguay, esta brecha puede interpretarse también como una oportunidad de crecimiento. ACI-LAC sostiene que el aumento del transporte aéreo regional depende, entre otros factores, de una mayor competencia entre aerolíneas, menos restricciones regulatorias y una ampliación de la conectividad. Una mayor oferta de rutas puede contribuir a reducir los precios de los pasajes y ampliar el número de usuarios del transporte aéreo.
En tal contexto, el desafío paraguayo pasa por ampliar su conectividad internacional y aumentar el volumen de pasajeros en un mercado todavía pequeño frente a sus vecinos. La expansión del transporte aéreo puede tener efectos que van más allá del sector aeronáutico, debido a su vínculo con el turismo, los viajes de negocios, el comercio y la inversión. El bajo nivel actual muestra la distancia que Paraguay mantiene frente a los principales mercados regionales, pero también evidencia el margen disponible para que una mayor conectividad aérea acompañe el crecimiento económico del país.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.