9 de septiembre de 2026

Tegucigalpa. El impacto del fenómeno climático El Niño en las cosechas sumará 16 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria en América Latina -49 millones en todo el mundo-, advirtió este lunes la directora regional del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA/WFP, en inglés), Lena Savelli.


La informalidad laboral mostró una reducción relativamente generalizada en América Latina y el Caribe (ALC) durante 2025, en línea con la mejora de otros indicadores del mercado de trabajo. Sin embargo, el promedio regional oculta diferencias profundas entre países. Mientras algunas economías presentan tasas inferiores al 30%, en otras más de seis de cada diez trabajadores permanecen fuera de la formalidad.


El Grado de Apertura de la economía es un indicador que permite medir la magnitud del comercio exterior en relación con la producción interna de un país. En términos simples, muestra qué peso tienen las exportaciones y las importaciones dentro del Producto Interno Bruto (PIB). Para su cálculo, se utiliza el ratio entre la suma de las exportaciones e importaciones y el PIB total, a precios corrientes de cada año. De acuerdo con la metodología de CEPALSTAT, las series en moneda nacional se transforman a dólares corrientes mediante el tipo de cambio publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). La unidad de medida se expresa sobre la base de cifras en millones de dólares. En el caso de los totales regionales y subregionales, estos se construyen a partir de los datos disponibles de los países de la región.

¿Para dónde va la región? Durante una entrevista con ABC, en el marco la Cumbre del Mercosur, el secretario general de la Asociación Latinoamericana de la Integración (Aladi), Sergio Abreu, calificó el panorama como “muy precario” y lamentó que los líderes regionales “intercambien hoy adjetivos y no objetivos”.

Los datos recabados de fuentes oficiales permiten mirar a América Latina desde una variable clave: la productividad laboral anual aparente, entendida aquí como el PIB nominal dividido por la fuerza laboral. En términos simples, mide cuántos dólares de producto genera una economía por cada persona que participa en el mercado laboral, ya sea ocupada o desocupada. No es una medida perfecta, porque no calcula productividad por hora trabajada ni por trabajador efectivamente ocupado, pero sirve como aproximación para comparar la capacidad de cada economía de transformar trabajo, capital, tecnología e infraestructura en producción.