Egresan del prestigioso IMPA los primeros matemáticos paraguayos

Un importante grupo de jóvenes paraguayos está egresando del prestigioso Instituto de Matemática Pura y Aplicada (IMPA) de Brasil. El matemático puro Mauricio Poletti, recién graduado, asegura que un país pobre como el nuestro no se puede desarrollar sin ciencia, y sueña con tener un centro de investigación en matemáticas y ciencias afines en el Paraguay.

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Mauricio Poletti fue el primero de un grupo de jóvenes paraguayos en defender su tesis de doctorado en matemática pura en el IMPA. Es el mismo lugar donde estudió Artur Ávila, el primer latinoamericano en ganar la Medalla Fields, el “Nobel de los matemáticos”. A Poletti se sumaron Carlos Galeano y Hugo Checo, paraguayos que ya lograron también el doctorado.

–¿Por qué elegiste el doctorado en matemática pura?

–No sabía que existía la carrera de investigador en matemática. En Paraguay estudié ingeniería electrónica y durante la carrera participé de cursos internacionales de matemática organizados por la Emalca (Escuela de matemática de América Latina y el caribe). Allí conocí a profesores investigadores en matemática de distintas partes de Sudamérica, entre ellos el Prof. Christian Schaerer, (investigador de la UNA).

Mediante recomendación de estos profesores vine al IMPA para cursos de verano y luego para la maestría en matemática aplicada, allí conocí el trabajo de un matemático puro y descubrí que era eso lo que quería hacer.

–¿Sabés cuántos matemáticos puros hay en Paraguay?

–La mayoría de los matemáticos son licenciados y se forman con el objetivo de ser profesores de matemática básica. Sí conozco un grupo que trabaja en matemática aplicada y computación científica en el laboratorio de la Politécnica.

En Paraguay hay un gran déficit en ese aspecto. En el resto de Sudamérica en las universidades los profesores son doctores investigadores en su área, es la única forma de que el conocimiento crezca, quien está enseñando debe estar al tanto del estado del arte de la ciencia.

En el caso particular de matemáticas, quien enseña matemática avanzada (a un ingeniero, químico, economista, etc.) tiene que ser un investigador en matemática.

–¿A qué hace mención tu trabajo sobre sistemas dinámicos?

–En sistemas dinámicos el objetivo es intentar quitar conclusiones sobre la evolución de un sistema con la menor cantidad de información posible, por ejemplo se busca saber si el sistema es caótico, si es estable, si tiene entropía, etc.

Estudiamos modelos puramente matemáticos, sin embargo estos resultados tienen aplicaciones en varios otros problemas, como mecánica celeste (movimiento de los astros), crecimiento de especies en biología, economía (evolución del mercado), modelos climáticos, etc.

Mi trabajo de tesis fue sobre exponentes de Lyapunov, esta es una herramienta para analizar el comportamiento asintótico de un sistema.

–¿Hay mucho trabajo por hacer en matemática pura?

–Sí, cada semana son publicados artículos matemáticos probando nuevos teoremas y haciendo crecer el conocimiento, con este crecimiento surgen nuevos problemas y el ciclo continúa.

Incluso aún existen problemas sin resolver hace siglos. Por ejemplo, los famosos problemas del milenio son 7 problemas propuestos y solo uno de los 7 fue resuelto, existe un premio de un millón de dólares para quien resuelva uno de estos problemas.

–¿Llegaste al mundo de la investigación recién con el posgrado o ya hacías algo similar en Paraguay?

–Durante la graduación tuve la suerte de contactar con el profesor Schaerer, quien ya nos introdujo en el mundo de la investigación. En mi trabajo final de grado de la facultad, junto a Carlos Galeano, trabajamos en un problema de modelaje computacional, algo más científico que lo que generalmente se hace en esas instancias.

–¿Cómo es el día a día de un estudiante de doctorado en matemática?

–No sé muy bien cómo es la formación de otros científicos, quizás la mayor diferencia es que en matemática pura no hay laboratorios, los trabajos se realizan a partir de deducciones lógicas y si algo está probado, es verdad, no existen verdades a medias o teorías contradictorias.

El día a día es de mucho estudio, uno tiene unos años de formación donde hace varios cursos en el área de matemática que escogió. Luego, en la fase de tesis, uno tiene que resolver un problema nuevo, para esto se tienen que leer muchos artículos y, con la guía del orientador, buscar el camino para solucionar el problema.

–¿Hay mucha presión en el lMPA? ¿O más desafíos, luego de que el primer latinoamericano ganador de la Fields haya salido de allí?

–Sí, hay mucha presión, es un instituto de excelencia, siempre fue así antes y después de la medalla de Artur Ávila. Existen varias barreras, uno tiene que ir bien en los cursos, tiene que pasar un examen de calificación en el área y luego hacer una tesis.

En el instituto hay personas de todas partes del mundo, en especial de Sudamérica, donde es un instituto de referencia.

El IMPA es un lugar que siempre busca nuevos talentos, chicos que fueron a las olimpiadas internacionales de matemática son llamados para hacer el posgrado allí. Una ventaja que tiene es que son muy flexibles, por ejemplo a muchos chicos de olimpiadas les invitan a hacer el posgrado antes de que hayan hecho una carrera universitaria, hay casos de doctores formados a los 19 y 20 años.

–¿Tenés planes de volver a Paraguay?

–Ese siempre es mi sueño, poder trabajar como investigador en Paraguay, actualmente es algo difícil, si bien está creciendo todavía veo muy poca inversión en investigación en Paraguay.

Lo ideal sería como en los otros países, que exista un departamento de matemática con profesores investigadores de tiempo completo. El modelo actual de la UNA no es ese, es el modelo del “profesor taxi”, el docente que es contratado para dar un curso de 4 horas semanales con un salario bajo. Esto hace que él no pueda dedicarse a la enseñanza e investigación, los profesores tienen otros trabajos y son profesores como algo extra.

Por ejemplo, aquí en Brasil, cualquier universidad de una ciudad relativamente grande contrata profesores con mínimo una maestría en ciudades pequeñas. En las capitales como Río, São Paulo, Brasilia, Curitiba, etc., mínimo se necesita un doctorado.

–¿Cómo considerás que se puede mejorar la ciencia en nuestro país?

–Mi sueño es que exista un centro de investigación en matemáticas y ciencias afines, así como es el IMPA, que se formó hace 60 años como un instituto de investigación y posgraduación independiente a las universidades, y los resultados ahora están a la vista, es un centro de referencia matemática a nivel mundial.

Otro punto importante es cambiar las universidades. Quienes deberían guiar la investigación de un país son las universidades.

Se debe invertir en investigación, pagar buenos salarios a los investigadores. Si una persona tiene que estudiar entre 10 y 12 años para alcanzar un doctorado, más unos años de posdoctorado para crecer como investigador y luego no tener un buen salario y estabilidad laboral, no lo va hacer.

Ahora, la inversión no debe ir solo en salarios. El investigador trabaja para el mundo, no para un país; los investigadores de punta tienen colaboradores en varias partes del mundo y necesitan recursos para viajar, llevar profesores de otras partes y dar becas a alumnos para que trabajen con él. Si bien no es el caso de matemática, en otras ciencias se necesitan laboratorios e insumos.

–¿Creés que hay que priorizar algunas áreas de investigación en Paraguay o debe apoyarse todas?

–Por lo que yo veo, lo primero sería priorizar en las áreas básicas, matemática, química, física, primero  tener una masa crítica de gente capacitada en estas áreas para investigar y también formar a las futuras generaciones.

Las ciencias fundamentales ayudan a crear los mecanismos sustentables para el crecimiento de un país. No hay país desarrollado sin una masa crítica de ciencia y matemática fundamental y no se puede hacer crecer un país pobre sin hacer ciencia.

Crear teoría matemática

La matemática pura es la ciencia que estudia la teoría matemática con el fin de hacer crecer la teoría matemática, es decir, sin el fin de aplicarlo a un problema real.

“Un matemático puro desarrolla teoría matemática. El objetivo principal es probar nuevos teoremas. Mientras el conocimiento avanza aparecen nuevas preguntas, nuevas conjeturas, lo que los matemáticos tratan de hacer es probar o desprobar estas conjeturas. Muchas de estas teorías luego son usadas en otras áreas de la ciencia y otras no”, señaló Poletti.

equintana@abc.com.py

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