En Brasil se dispara cifra de infectados

SÃO PAULO (EFE). Brasil alcanzó ayer los 1.891 contagios confirmados por coronavirus y suma 34 fallecidos, nueve más que el domingo, según el último balance divulgado por el Ministerio de Salud.

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El número de casos confirmados ha saltado un 22,3% en las últimas 24 horas en el país suramericano, que registra al menos un infectado con covid-19 en cada uno de sus 27 estados.

Se prevé que el número de casos siga aumentando de forma exponencial entre abril y junio y solo se estabilice en octubre.

São Paulo, el estado más rico y poblado de Brasil, con unos 46 millones de habitantes, casi la población de Colombia, es el más golpeado por la pandemia al contabilizar 745 de los casos y treinta de los fallecidos.

Las otras cuatro muertes se han detectado en Río de Janeiro, la segunda región más afectada por el coronavirus con 233 contagios.

Por detrás aparece el estado de Ceará, en el nordeste del país, donde se han notificado hasta este lunes 163 casos confirmados; el Distrito Federal de Brasilia (133) y Minas Gerais (128).

La expansión del coronavirus por Brasil, que cuenta con unos 210 millones de habitantes, obligó al Gobierno de Jair Bolsonaro a adoptar medidas restrictivas para contener la pandemia, como el cierre de sus fronteras terrestres, y económicas para mitigar sus efectos a través de un millonario plan de inyección de liquidez y ayudas a algunos sectores empresariales.

“Histeria”

En São Paulo, el gobernador João Doria decretó el sábado pasado una cuarentena de 15 días a partir de hoy, que contempla el cierre de todos los establecimientos comerciales, menos los de salud, alimentación y seguridad.

Por su parte, Bolsonaro ha expresado, de forma tímida, su preocupación con la situación e insiste en que hay una “histeria ” en torno al coronavirus.

También ha criticado algunas de las medidas y recomendaciones realizadas por los gobiernos regionales, entre ellas evitar las misas y cultos en iglesias y templos evangélicos, donde tiene un fuerte apoyo electoral.

Además del impacto del virus en la salud, el gobierno de Bolsonaro teme los efectos de la pandemia en la economía brasileña, que desde la recesión en 2015 y 2016 no logra despegar.

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