Mujeres y hombres virtuales

Empieza a ser frecuente oír hablar de la sociedad virtual o digital, sobre todo en ambientes académicos, intelectuales y de ciertas profesiones. Se refieren al nuevo tipo de sociedad que ha surgido con el uso masivo de las tecnologías digitales de la información y la comunicación como la computadora y el teléfono celular. El exponente más significativo de este tipo de sociedad desde el punto de vista sociológico son las populares redes sociales.

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Le llamamos sociedad porque los usuarios establecen relaciones sociales de extraordinaria amplitud en número de personas , ubicadas en ilimitada extensión geográfica a nivel mundial y de diferentes culturas, que constituyen un pluralismo policromo.

Si existe la sociedad virtual (o digital, como le llaman otros) es porque existen mujeres y hombres inmersos en el nuevo mundo creado en sustento virtual.

Opino que el adjetivo virtual es demasiado impreciso y que el adjetivo digital le corresponde estrictamente hablando al lenguaje que usan estas tecnologías construido con los dos dígitos 0 y 1 y del que nosotros sin conocerlo nos servimos; pero a pesar de su imprecisión, son los adjetivos en uso, con los que por ahora nos entendemos.

Sociólogos y antropólogos, con la ayuda de psicólogos están descubriendo en sus investigaciones, que el uso constante de estas tecnologías transforma costumbres, modos de actuar y de vivir y además modos de ser de las personas , sobre todo de los jóvenes. En la mayoría de los casos aportando beneficios , en otros creando perjuicios. Por eso hay sociedades donde el debate sobre el valor y uso de estas tecnologías es duro, dados los efectos negativos de algunos de sus programas; por ejemplo en Inglaterra, donde en 8 años se ha duplicado el número de suicidios de adolescentes, que según los padres de los suicidados son atribuidos principalmente a las presiones psicológicas de las redes sociales sobre los adolescentes usuarios, que son la mayoría de ellos, por no decir la totalidad.

Pero la mujer y el hombre virtuales no sólo están cambiando costumbres, modos de actuar en las comunicaciones, el trabajo, el estudio, la investigación y el ocio, sino también en el desarrollo de sus potencialidades personales intrínsecas, con tanta eficacia que podemos decir que se está generando un nuevo ser humano, por eso los antropólogo, que estudian al ser humano como tal, ya han creado la especialidad de la antropología virtual o digital.

¿Qué potencialidades personales desarrolla el uso de estas tecnologías? No tengo espacio para tratar de todas, pero citaré algunas para ayudar a comprender por qué hablamos de la mujer y el hombre virtuales.

Nuestra memoria, por ejemplo, es limitada y a veces torpe y lenta para recordar datos, ideas, nombres, hechos vividos o aprendidos en el pasado. La memoria que nos ofrece la computadora es rápida y prácticamente ilimitada y si el disco duro es insuficiente, añado otro externo o recurro a la nube y además dispongo de toda la información asequible en las infinitas páginas que me regala internet. La informática ha extendido ilimitadamente mi memoria, mi capacidad de estar informado, de acceder a los conocimientos y saberes.

Ha superpotenciado mi vista y oído, porque puedo ver en micro y en macro con excelente calidad y a distancias cósmicas, además de ver a mis amigos a distancias kilométricas en vivo y directo y en diferido. Más aún puedo estar simultáneamente como testigo en diversos lugares del mundo.

Multiplico mi presencia simultáneamente para escuchar un concierto en Viena y participar de una conferencia magistral en Harvard, al mismo tiempo que repaso un libro de la biblioteca de la Sorbona de París.

Acelero mi capacidad de cálculo, aprendo o enseño con profesores o alumnos de cualquier parte del mundo simultáneamente con ciudadanos de varios países, etc,

Es decir, multiplico mis potencialidades y me convierto en otro ser humano superdotado en posibilidades superiores a las de mi naturaleza.

Ante este panorama fascinante, ¿qué hace nuestro sistema educativo? ¿Es razonable y justo seguir educando como si nada de esto estuviera ocurriendo, con los mismos currículos, la misma metodología, la misma desfasada formación de los docentes, con el mismo deprimente equipamiento e infraestructura…? El siglo XX acabó hace diecinueve años acelerados.

jmonterotirado@gmail.com

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