Zoqueteros y hurreros

Con el intento de despojar a nuestro país de su soberanía energética se abrieron viejas heridas de atropellos, saqueos, violaciones y muertes que perpetró el ejercito brasileño durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). La crisis política que indigna a la ciudadanía nos recuerda el pasado trágico e inhumano, calificado por algunos historiadores como “genocidio americano”.

Entre los pasajes bestiales que tuvo como protagonista al ejército aliado (Brasil, Argentina y Uruguay) recordamos la batalla de Abay (11 de diciembre de 1868) a unos 30 kilómetros de Asunción. Tras la masacre de 3.500 soldados paraguayos, unas 300 mujeres de la Residentas fueron ultrajadas por la caballería brasileña, sin olvidar los episodios bárbaros en Lomas Valentina y Angostura.

Con la toma de Asunción, por los aliados, las galerías del Palacio de López fueron utilizadas como refugio de la caballería brasileña. Tampoco hay que olvidar la batalla de Piribebuy (12 de agosto de 1869), donde el Hospital de Sangre fue quemado con los heridos y enfermos vivos adentro, y a los niños mártires de Acosta Ñu (16 de agosto de 1869). La historia relata hechos que superan la capacidad humana en la procura de entender, ¿porqué tanta crueldad y salvajismo?

En menos de un año de gestión del presidente Mario Abdo Benítez y del vicepresidente Hugo Valázquez, la Patria estuvo a punto de perder sus derechos en el más preciado recurso energético: Itaipú.

El jefe de Estado, rodeado de asesores impresentables, por no decir inoperantes y vendepatrias, perdió credibilidad por las medidas equivocadas. Sin embargo, el problema realmente serio por el que atraviesa el Paraguay es la falta de líderes positivos con integridad, valores y principios para asumir una acertada conducción en caso de prosperar el juicio político. Están a la pesca los mismos oportunistas, prebendarios y clientalistas para ocupar cargos, desangrar a la Patria y darle el tiro de gracia.

Es el escenario que se presenta en medio de la crisis política y el descontento ciudadano, mientras reaparecen zoqueteros y hurreros como en la época de la dictadura stronista.

rmontiel@abc.com.py

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