Se infería, del razonamiento de Bachi Núñez, que la formalización exigida por el proyecto a quienes quieran candidatarse perjudica a los dos grandes partidos, la ANR y el partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) porque son los únicos que realmente tienen internas y sus internas involucran a ciudadanos de los lugares más alejados y menos prósperos de toda nuestra República que, según él, no estarían en condiciones de hacer frente a los costos de dicha formalización.
Mi idea no es crucificar a Bachi cuando le recuerdo que él votó todas y cada una de las leyes tributarias vigentes que afectan incluso a las yuyeras del Mercado 4 y que cuando votó cada una de esas normas no puso tanto énfasis en los costos de la formalización. Mi idea es mostrar que el argumento es falaz y que la formalización de los que quieran ser candidatos a cualquier cosa en la vida pública no solamente le conviene al Fisco, sino a la transparencia y, al final, a los candidatos decentes que, si se aprueba el proyecto de Rocío, no se verán obligados a ceder espacios a los narquitos, narcos, contrabandistas de cigarrillos y demás generadores de dinero sucio.
Lo confirma plenamente el caso, notoriamente minimizado en los medios, del narquito Freddy Ferreira, atrapado en flagrancia vendiendo moños de cocaína en Luque, candidato a concejal de la lista de César Meza Bría, del PLRA, para las municipales de esa ciudad.
Freddy estaba desplazando, en la lista de Meza Bría, a otros postulantes porque estaba ofreciendo más dinero a Meza Bría sin que Meza Bría le pregunte de dónde salía el dinero que pagaba la escalada, que era dinero del narcotráfico.
Con el proyecto de Rocío en vigencia, Freddy y Meza Bría quedarían inhabilitados o, si hubieran ganado las elecciones, se anularían sus triunfos, porque su fuente de financiamiento es el crimen organizado.
Hoy, con las leyes que quieren mantener vigentes Bachi y Colorado Añetete y muchos liberales, no le podemos revisar las cuentas a Freddy, ni a Meza Bría, ni a nadie. Y así están nuestras instituciones representativas totalmente dominadas por el crimen organizado.
El martes se sabrá pues quiénes, en la Cámara de Diputados, quieren la decencia y quiénes quieren que narquitos como Freddy Ferreira sigan escalando posiciones hasta convertirse en “líderes” de la política nacional.