Itaipú vale ahora más que el oro, asegura Enriquez Gamón

El economista Efraín Enriquez Gamón vuelve con una tercera edición de su obra “Itaipú: aguas que valen oro”, a lanzarse la próxima semana. En ella se resumen los antecedentes de la represa de mayor potencia del mundo que impulsó el desarrollo de Brasil a expensas del Paraguay. En esta entrevista, el experto afirma que el presidente que surja en el 2018, si quiere demostrar su patriotismo, tendrá que basar sus prioridades en la política energética.

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– Un nombre llamativo. ¿Por qué “Itaipú, aguas que valen oro”?

– Hoy Itaipú vale más que el oro. Los brasileños decían y muchos siguen diciendo que el Paraguay no puso nada, apenas el agua. Lo que no dicen es que sin el agua del Paraguay ellos jamás podían haber ni siquiera pensado en esta reserva que hoy es más valiosa que el petróleo. Además, tenemos una energía renovable, inagotable, limpia y que no contamina.

– ¿Qué contiene el libro?

– Resume los antecedentes , actos y actividades en Brasil y Paraguay desde la violada acta de Foz de Iguazú de 1966 que dio lugar a la construcción de Itaipú, hasta el análisis del tratado, la reacción de la prensa, de los partidos, de las entidades empresariales y profesionales. La primera edición, en 1975, se publicó en Buenos Aires. En Asunción no encontramos imprenta que se animara a imprimir, entre otras tantas vicisitudes que pasamos. El Gobierno tenía animadversión a los que criticaban el tratado y que encontraron en el diario ABC espacios para expresar sus inquietudes. Un distribuidor del diario Clarín me presentó a una empresa que hizo circular el libro en Argentina. En una semana se vendieron 2.500 ejemplares, algo increíble para la época. Casi 2000 se vendieron en Brasil y otros 2000 acá. Una tanda de 1000 me secuestró la Gendarmería argentina en el trayecto Buenos Aires-Clorinda...

– Eran todavía tiempos de Isabelita Perón...

– Exactamente. Yo traté de colectar todas las posiciones en esa obra. La segunda edición data de 2007. Para la segunda edición pude conseguir las cifras de cuánto es lo que ingresó. En un período de 10 años vivimos como un país rico. Esta tercera edición refiere lo sucedido entre el 2008 y el 2016, el manejo funcional administrativo y financiero, los resultados y errores de la “política energética” en el uso productivo de la energía. Se hace un comentario del informe (Jeffrey) Sachs sobre la deuda de Itaipú.

– El dijo que la deuda de Itaipú es cero y que ya está saldada...

– Lo que Sachs dijo en junio de 2013 nosotros lo dijimos antes, no exactamente con las mismas palabras. El no explicó –como lo hicimos nosotros– la relación de lo que habíamos obtenido de las negociaciones que hicimos con el Brasil en 2008. La deuda estaba amortizada tomando como relación de ponderación lo siguiente. Primero, la tarifa fue inalterable por un período de 30 años. Esa tarifa permitió al Brasil que el 50% de la energía que se consume en Brasil se sabe que es regulada por el Gobierno y el 50% por el mercado. Pero el 90% de la energía consumida de Itaipú tenía y tiene un efecto multiplicador a nivel federal, estadual y municipal.

El segundo estudio es la política energética y la soberanía nacional. Se publicó en ABC en agosto de 2012. Fue para rebatir o analizar lo que quería la compañía Rio Tinto Alcan que pretendía instalar en nuestro país una fábrica de aluminio. En el fondo iba a ser una especie de carta de defunción para esa empresa. En ese momento yo era director de Itaipú y me opuse a que se le diera precisamente la electricidad que estaba por obtener al precio que pedía a través de la famosa línea de 500 Kv. En el estudio de Jeffrey Sachs se analiza naturalmente en profundidad la producción de la energía eléctrica por la Itaipú, poniéndose énfasis en cuatro temas fundamentales: el precio de la energía, el subsidio al consumidor brasileño, la pérdida de ingresos por parte del Paraguay y la deuda y la inexistencia de un plan energético por parte del gobierno.

– Los brasileños dicen que solo el 19% de su consumo depende de Itaipú...

– Sin embargo, San Pablo, Río de Janeiro, Paraná y otros estados aledaños, dependen en un 90% de Itaipú. Además se llevan el 90% de la energía. Eso es lo que ocasionó lo que podríamos llamar “efectos multiplicadores múltiples” que hicieron que prácticamente la deuda quedara amortizada. Es el planteamiento de Sachs, algo que nosotros ya lo habíamos dicho.

Hasta el 2012, la Itaipú se manejaba con un presupuesto de 3.500 millones de dólares: deuda financiera 60%, gastos de explotación, regalías, royaltíes y demás, 30%; compensación a Paraguay, a partir de ahí 10%. Ahí no está incluido por ejemplo la suma por los ingresos financieros provenientes del interés sobre el capital integrado. En el Brasil está colocado en su totalidad -imagínese durante 30 años- de 100 millones de dólares. Nosotros nunca pudimos repatriar lo que nos corresponde, el 50%, porque no había institución capacitada acá para absorber tal cantidad. En esta tercera edición ponemos énfasis en cómo se usaron los recursos de Itaipú en los diferentes sectores. Llegamos a la conclusión de que merecíamos mas.

– Estas “aguas que valen oro”, la mitad de la mina va a ser nuestra en el 2023...

– La curva va a descender a cero. Lo que produce como resultado financiero Itaipú tiene que repartirse equitativamente entre los dos países. En el 2023 el Paraguay tendrá un derecho adquirido que no debería tener retroceso. Necesitamos que el estadista que asuma en el 2018 sea inteligente y ame más a la Patria que a sus propios bolsillos para que las negociaciones en el 2023 sean fructíferas para nuestro país. Yo tengo esperanzas en que el electorado, por lo menos el 50%, va a elegir una persona que reúna estas cualidades. Dependerá de la capacidad, de la voluntad política y la honradez del nuevo gobernante para defender este tema de la energía como causa nacional...

– El tratado dice que la energía solamente se le puede vender al Brasil. ¿Cómo queda eso?

– Hay una palabra que es elástica y se puede defender con propiedad. Dice: “preferentemente”. Y lógico, es el socio condómino pero eso no excluye que, si ellos no están de acuerdo con nosotros, podemos licitar nuestra energía al mejor postor, como se dice vulgarmente. Nosotros seguimos manteniéndonos firmes en seis puntos fundamentales: soberanía energética o la libre disponibilidad, segundo, precio justo que debe pagar Brasil; tercero, estudiar el pasivo, o la deuda de Itaipú; cuarto, la cogestión plena o paritaria; cinco, la fiscalización del organismo de control y, seis, la terminación de las obras faltantes...

– ¿Cuál?

– La esclusa de navegación, que tiene que ser en el lado paraguayo, por la conformación topográfica del territorio. Repito, necesitamos de sabiduría y coraje de los que van a trabajar el tema con los brasileños. Cuando yo estuve en una mesa de negociaciones me golpearon la mesa dos veces y yo les golpeé igual en el reclamo que nosotros consideramos un derecho adquirido. No era por dádiva ni mucho menos. Era por alguna ventaja en el pago del “factor de ajuste”..

– ¿Quién le golpeó la mesa?

– Si mal no recuerdo era el jefe de la delegación, un señor de apellido Carneiro. Era el viceministro de Itamaraty. Era muy hábil. Estaban otros ministros con él. Nosotros teníamos un grupo de seis “gambeteadores” ahí, entre ellos los técnicos y yo que fui el interlocutor del Gobierno en la presentación de los seis puntos... No conseguimos 100% pero conseguimos 60%.

– ¿Por qué Paraguay no aplicó siempre una política destinada a absorber toda la parte de su energía en vez de lamentarse porque Brasil le compra a precio irrisorio?

– Mientras no tengamos el potencial necesario en nuestra economía para absorber y aplicar la energía a los fines productivos y reproductivos, naturalmente que le vamos a tener que vender a alguien. Y ese alguien es otra vez Brasil, en primer lugar porque necesita y porque el tratado dice ceder “preferentemente” a la otra parte. Esa palabra no es solamente gramatical, es también una bomba de tiempo.

– El proceso en Brasil contra los corruptos, que salpicó hasta a Lula, ¿puede beneficiar a Paraguay?

– Es saludable pero tiene también un alto componente político. Lo bueno de este proceso es la suerte que tienen ellos de contar con un Poder Judicial respetable. En contraste, en nuestro país no funciona. La justicia ordenadora de la paz social es un fantasma que recorre los pasillos del Palacio de Justicia.

– ¿Cuál es el mejor acuerdo que puede obtener Paraguay en el 2023 con Brasil?

– Paraguay ya debe ir gestionando proyectos alternativos serios, por ejemplo uno A y otro B. Hay que estudiarlo bien y defenderlo en forma intransigente. Brasil no nos querría de enemigo ni nosotros a ellos. El tema es la disparidad, la asimetría tan grande que existe.

– ¿Y la capacidad del Paraguay para absorber su 50%, cuánto tiempo más le puede llevar?

– Mucho tiempo. Hace rato tenía que haber estado funcionado el tren eléctrico de cercanías a Asunción. Es falta de patriotismo, falta de valentía. Nuestro pueblo debe despertar también y no regalar más su voto...

– ¿Qué haría usted?

– Elegiría a los más probos y calificados para administrar el país. La energía es nuestra riqueza del futuro, por lo menos para los próximos 150 años. Itaipú debería estar pagando un ejército de técnicos que manejen el portugués, el inglés, el francés, entrenándose, fogueándose en el exterior. Necesitamos gerentes que sepan defender nuestras políticas públicas a mediano y largo plazo. Tenemos que aparecer ante el mundo como custodios de una riqueza invaluable como la que tenemos en el río Paraná. La política energética tiene que ser la prioridad de los próximos gobiernos que se vienen en el Paraguay. Nos hace falta alguien como Bertoni para la agricultura. Tiene que ser sobre todo un patriota...

holazar@abc.com.py