Inolvidable tocado de lianas y jazmines

Bajo una carpa blanca se montó la recepción y también la firma del acta matrimonial. El lugar fue decorado con flores naturales y fina mantelería en tonos blancos.
La hora del “sí”. Los novios estuvieron acompañados de sus familiares en una recepción ofrecida al mediodía en la residencia Encina-Pérez.

Corría el año 2000 y el nuevo milenio exigía innovar y ubicarse en un siglo nuevo. Siguiendo ese razonamiento, las diseñadoras de vestidos y las novias de vanguardia desplegaban su creatividad para marcar la diferencia. Alejandra Encina Pérez siguió esa línea y para el día de su boda con Felipe Lovera despertó el comentario y admiración de sus invitados cuando apareció ataviada de un tocado de lianas y jazmines que también hacían las veces de ramo. El vestido había sido confeccionado por Teresita Urbieta de Vuyk y el comentado tocado-ramo fue de Vitti Zárate.

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