¿Cuánto pagará Brasil al Paraguay por su excedente en la central Itaipú?

Cincuenta y cuatro días antes de que la etapa de producción de la central hidroeléctrica Itaipú cumpla 40 años, sus oficinas de difusión informaban ayer que alcanzaron la cifra récord de 3 mil millones de MWh (1 MWh = 1000 kWh).

ITAIPÚ Y LOS BENEFICIOS PARAGUAYOS
ITAIPÚ Y LOS BENEFICIOS PARAGUAYOSArchivo, ABC Color

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Récord porque, según detallan, con esa cantidad podrían abastecer a todo el planeta durante 43 días; al Brasil durante cinco años y 11 meses; al Paraguay durante 221,5 años.

En el 2023, de acuerdo con los registros del Viceministerio de Minas y Energía, el Sistema Interconectado de la Administración Nacional de Electricidad había demandado 22.190.641 MWh y 19.937.641 MWh en 2022.

El período de referencia de la central binacional arrancó un día 5 de mayo de 1984, con la puesta en funcionamiento de la primera unidad de su futuro parque productor. La segunda habilitaron ese mismo año, con la que completaron 276.000 MWh de producción.

De acuerdo con los registros oficiales, de esos 276.000 MWh que produjeron en 1984, la ANDE usó 162.000 MWh, el 58,70%, y Brasil la diferencia.

En 1985, además de la puesta en servicio de los grupos 2 y 3, comienza a escribirse, con letras en relieve, el sitio que prediseñaron para el Paraguay los negociadores del Tratado.

En efecto, en 1985, ya con sus cuatro unidades, la hidroeléctrica paraguayo/brasileña acumulaba una producción de 6.327.000 MWh, de los que suministraron al sistema paraguayo 354.000 MWh, o sea, el 5,6% de ese total.

Las planillas consultadas, aún cuando carezcan del sello que las identifiquen como oficiales, consignaban los primeros datos del “negocio paraguayo” en Itaipú, la cesión de energía: 2.810.000 MWh.

Recordemos también que en los tres primeros años de operación de la central, siguió vigente el el Art. XV, parágrafo 3° del Tratado de Itaipú, que inoculaba la controvertida compensación por cesión en el costo de servicio de Itaipú.

El 28 de enero de 1986, los cancilleres de entonces, Carlos Augusto Saldívar, por Paraguay, y Olavo Setubal, por Brasil, firmaron e intercambiaron la DM/T/N.R. N° 4, que en su punto 3 aclaraba que “La deuda así asumida por la Itaipú será considerada en el cálculo de sus tarifas; el importe correspondiente a la compensación será incluido exclusivamente en la tarifa a ser pagada por la parte que consume energía cedida”.

El instrumento en cuestión no fue el portador de la justicia para el Paraguay en materia de “justo precio”, tal como lo consagra el Acta Final de Foz de 1966, porque apenas fue el bacheo de un injustificable y colonialista agujero que permitieron los negociadores paraguayos primero y, posteriormente, diputados y senadores del Partido Colorado.

¡Tres mil millones de MWh!

Desde una perspectiva sensacionalista, o tan solo publicitaria, o de sus administradores de ayer y de hoy, el hecho que Itaipú plantase su bandera en el elevado pico de los 3.000.000.000 de MWh de producción, de energía limpia y renovable, sin dudas, fue ¡la noticia! de la última semana.

No obstante, reiteremos, Itaipú no fue un emprendimiento cualquiera, una vez más, no nos referimos a sus extraordinarias dimensiones o a la eficiencia de los técnicos que permitió llegar a ese nivel.

La entidad binacional, los gobiernos que lo impulsaron y sustentaron. Los escarceos diplomáticos entre bambalinas, su financiación y, por ende, su deuda, incluyendo la espuria. Sus tarifas anuales, sus contratos de suministro, su utilización como instrumento de presión para convencer a la contraparte a que se apee de cabalgaduras aún tibiamente nacionalistas, la hacen excesivamente compleja.

No obstante, pese a que hoy muy pocos confían que la historia impondrá finalmente la verdad y el justo castigo a los responsables de la “obra del SXX”, alentamos que las investigaciones prosigan y que esa madeja, densa, enredada, incluso encubierta, será muy pronto desenredada.

Apenas el 9,2%

Volvamos entonces a lo inmediato o mediato inclusive, a los datos divulgados por las fuentes oficiales, así como los que fueron filtrados porque hasta hoy la “muralla de la binacionalidad” impide a ciudadanos paraguayos y brasileños la transparencia indispensable en una obra pública, con mayor razón del tamaño de Itaipú.

Al 29 de febrero último, de acuerdo con los informes de las oficinas paraguayas del ente, los registros acumulados sobre su producción indicaban que para esa fecha habían alcanzado los 2.998.172 GWh (1 GWh = 1000 MWh). Ayer, sábado 9 de febrero de 2024, se había llegado al pico de los 3.000.000 de GWh.

A pesar de la relevancia de este logro, insistimos, la noticia más interesante para el pueblo paraguayo es que en todo ese tiempo, mayo de 1984 a febrero de 2024, su país haya podido aprovechar apenas 9,2% de la producción de Itaipú (277.400 GWh de 2.998.172 GWh).

Cedimos el 81,7%

Si limitamos nuestra observación al 50% de esa producción de 40 años de Itaipú, que pertenece a nuestro país según el Art. XIII del Tratado, nos enteraremos de que solo utilizamos el 18,3% (277.400.000 MWh) y cedimos al Brasil el 81,7% (1.225.493.000 MWh) (vea los gráficos que ilustran esta página).

La pregunta, aunque demasiado elemental para los especialistas, para el ciudadano de a pie -también para muchos que presumen de hábiles jinetes- sigue siendo: ¿Qué pasó con la diferencia?

Replanteemos el caso. Si en 39 años, diez meses y 56 días, los registros acumulados de Itaipú exhiben una producción de 2.998.172 GWh, y el Art. XIII del Tratado consagra que la mitad, o sea, 1.499.086.000 MWh pertenecen al Paraguay, qué pasó o quién se benefició con 1.225.493.000 MWh, porque el mercado paraguayo pudo aprovechar solo 277.400.000 MWh.

A pesar de que en los informes oficiales no figura el dato según el cual la República del Paraguay, propietario por partes iguales de la producción de Itaipú -y de la misma Itaipú- cedió al Brasil, por ejemplo 2.237.000 MWh o en 39 años, diez meses y 56 días 1.225.493.000 GWh, las filtraciones, pese al grosor y a la altura de la “muralla binacional” aunque no que quieran creerlas, “pero que las hay, las hay”.

US$ 4,299 por MWh cedido

Si la “cesión” al sistema brasileño fue el destino de los 1.225.493.000 MWh, la siguiente pregunta necesariamente deberá referirse a la suma que nos pagaron por esa “operación”, que para los gobiernos de turno de nuestro país no merece siguiera una brisa de duda.

Desde 1989, año del que datan los primeros pagos por los beneficios paraguayos hasta el 29 de febrero último, según fuentes oficiales y extraoficiales, el Estado paraguayo, en concepto de compensación por cesión de energía, recibió desde Brasil US$ 5.269.199.400.

La cantidad, con la óptica del gigantismo, frecuente en Itaipú, es considerable, casi el 15% del actual Producto Interno Bruto (PIB), no obstante, si buscamos el promedio de ese casi “cuarentenario” período, descubriremos que por cada MWh que cedimos nos pagaron solo un poco más de 4 dólares.

Veamos US$ 5.269.199.400/1.225.493.000 MWh = 4,299, el promedio que pagaron desde el Brasil por cada MWh cedido. En febrero último, Argentina importaba de Brasil eletricidad con una tarifa promedia de US$ 190/MWh.

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