Caperucita Roja (2)

Veamos cómo sigue este famoso cuento clásico.

Caperucita Roja.
Caperucita Roja.ABC Color

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El lobo escondió a la viejecita desmayada, se disfrazó con su ropa y se metió rápidamente en la cama para engañar a Caperucita.

—¡Pronto me haré un banquete con las dos!— pensó, y se le hizo agua la boca.

No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, agitando su canasta con pasteles y su ramo de flores silvestres.

La niña saludó entusiasmada desde la puerta y entró a la casa. Se dirigió al dormitorio, pero cuando se acercó a la cama, notó que algo extraño sucedía con su abuelita.

—¡Abuelita, pero qué ojos tan grandes tienes!— exclamó Caperucita Roja.

—Son para verte mejor— dijo el lobo, poniendo voz de abuelita.

—¡Abuelita, pero qué orejas tan grandes y peludas tienes!

—Son para oírte mejor— dijo el lobo.

—¡Abuelita, qué dientes tan grandes y afilados tienes!

—Son para comerte mejooor—rugió el lobo tramposo, pero justo cuando estaba a punto de abalanzarse sobre Caperucita, apareció un leñador.

Por suerte este buen hombre, que siempre pasaba a dejar unos leños para la viejecita, llegó en el momento oportuno.

—Si tienes hambre, ¡ve a cazar liebres!— le dijo al lobo, y este salió aullando por la ventana.

—Y tú, Caperucita— señaló el leñador, —debes escuchar siempre los consejos de tu madre. Así ningún lobo podrá volver a molestarlas.

Actividades

1 Ordena la secuencia de imágenes.

2 Escribe tu apreciación personal sobre la obra.

Sobre el libro

Título: Caperucita Roja

Editorial: LATINBOOKS

Colección cuentilandia

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