Pintar el mañana

Hiperactiva desde pequeña, su apego por el arte fue creciendo conforme a su habilidad para el diseño y su interés la llevó a tomar su primera clase de pintura a los 12 años. 

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Lilian Magalí Cantero Pineda (25) estudió Diseño de Modas en el Instituto Superior de Arte de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA-UNA), pero las circunstancias la condujeron primeramente a decidirse por la carrera de Contaduría en la Facultad de Ciencias Económicas (UNA). Hoy, ambas carreras son sus aliadas para lograr sobresalir como una de las emprendedoras más renombradas a nivel internacional, luego de que su trabajo –unos botines pintados a mano– llegara hasta Lionel Messi, considerado uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo. 

Empezó pintando alpargatas; este trabajo rápidamente llamó la atención de familiares y amigos, y logró iniciar así un pequeño negocio que le brindó ingresos durante su tiempo en la universidad. Su creatividad la llevó posteriormente a decorar botines; pequeños detalles y frases, en un principio, que –gracias a su puño ágil y trazo preciso– prontamente la empujaron a trabajos sumamente elaborados. 

Tras su encuentro con el crack del fútbol argentino, ella nos relata cómo logró el reconocimiento público.

¿Cómo nace tu afición por el arte, por pintar?

Siempre fui una persona muy hiperactiva, buscando en todo momento cosas que hacer en diversas áreas, pero lo que siempre me llamó la atención, desde niña, fue el arte, por sobre todo el diseño. También disfrutaba mucho de la lectura, y leyendo libros empresariales fue que empecé a soñar con tener mi propia empresa. Mi inclinación hacia la contaduría se inició durante mi etapa en la secundaria, por lo que, al finalizar el bachillerato en Contabilidad, decidí volcarme hacia esa carrera en la universidad. Ese primer año, sin embargo, sentía que faltaba en mi vida el lado artístico que siempre me gustó. Entonces, también decidí iniciar la carrera de Diseño de Moda. Seguí ambas al mismo tiempo y, aunque actualmente estoy volcada a mi profesión de diseñadora, todo lo que sé sobre contabilidad me ayuda muchísimo a llevar adelante mi propia marca. Mi veta artística nace de forma natural. Mis padres son comerciantes, pero desde muy pequeña me gustó la pintura. Durante mi niñez siempre pinté de forma autodidacta. Tomé mis primeras clases de pintura a los 12 años, pero nunca pensé que esa afición me llevaría a dedicarme al diseño.

El diseño no fue tu primera opción. ¿Cómo nace la idea de pintar botines?

Es algo que jamás se me pasó por la mente que haría. La travesía se inició cuando comencé a pintar alpargatas. Lo hice, en principio, para mí, ya que me movilizaba mucho en el transporte público y necesitaba de calzados cómodos durante el día. Compré unas alpargatas blancas y les pinté un diseño de The Beatles que, adonde iba, les gustaba a todos. Empezaron los pedidos entre amigos y familiares, hasta que, como un proyecto de emprendimiento solicitado por la facultad, presenté una colección completa de alpargatas pintadas a mano. La venta completa fue inmediata, pero fue mi amor al arte y el diseño lo que me llevó a buscar algo diferente. Cuando me puse a analizar la idea de pintar botines, fue más que nada porque veía que en moda ya estaba todo dicho y hecho; me parecía muy difícil entrar a competir en el mercado y yo quería innovar.

Cada botín es una pieza única.

Sí, los botines pintados, además de ser algo muy inusual, tienen un valor agregado al tratarse de un artículo personalizado, lo que lo hace más una obra de arte que una prenda.

¿Cuál es el trabajo realizado en cada pieza?

Cada botín tiene un trabajo previo para que el material pueda absorber debidamente la pintura y un tratado posterior para que sea duradero. Aunque siempre recomiendo que sea utilizado solo en los partidos más importantes, pues se trata de una pieza pintada a mano, es un artículo totalmente utilizable; ya depende de cada uno si desea usarlo de forma esporádica o frecuentemente. Por el momento, solo estoy trabajando por botines ya fabricados, pero estoy conversando con varias marcas para ver la posibilidad de crear de cero un botín mejor acondicionado a lo que representa el trabajo manual que se realiza en cada pieza.

¿Esto quiere decir que sería de fabricación masiva?

No, mi intención no es entrar a competir –ni podría– con una marca de venta masiva. Lo que hago se enfoca más en el arte, por lo que algunos jugadores deciden no utilizar los botines y dejarlos en su museo personal.

¿Para quién fue el primer botín que pintaste?

Lo hice en julio del 2013 para un amigo. Fue todo un desafío, pues no tenía idea de cómo encarar la pintura sobre el material utilizado en un botín. En aquel entonces ya pintaba alpargatas, pero un botín era algo totalmente nuevo. Comencé a investigar, y así me animé a pintar el rostro de Bob Marley y los colores del reggae sobre aquel primer trabajo. Fue difícil, pero tuvo muy buena repercusión, ya que al poco tiempo una tienda de artículos deportivos realizó por mí los primeros contactos con jugadores profesionales.

¿Y el primer botín para un jugador profesional?

Aunque hice varios diseños anteriores simples, como nombres y otros detalles para jugadores reconocidos, el primer diseño completo fue para Derlis González. Aquel botín tuvo muchísima repercusión y le dio un empujón enorme a mi carrera, ya que al poco tiempo recibí más pedidos, y logré pintar botines para Juan Manuel Salgueiro, Jonathan Fabbro, Salustiano Candia y otros. 

Creo, sin embargo, que lo que ocurrió con los botines que pinté para Lionel Messi abrió no solo mi mente a no limitarme, sino también la posibilidad de salir con mi trabajo al exterior.

¿El reconocimiento de Messi fue lo que finalmente impulsó tu carrera?

Lo de Messi fue algo que ni yo esperaba. Después de ese gran paso se abrieron demasiadas posibilidades que, por el momento, no puedo todavía comentar, pero son ofertas increíbles y poco a poco las estoy analizando.

De aquel primer botín pintado hasta ahora, ¿sigue siendo un desafío el emprendimiento?

Si no recibía el apoyo que esperaba de personas cercanas a mí, y considerando que también se trata de un rubro de escaso movimiento, fue difícil llegar a lo que hoy es la marca Lili Cantero. Puedo afirmar que los botines para Messi los realicé en una etapa de mi carrera en la que bajé los brazos. Había decidido dejar de pintar botines y dedicarme a otro rubro de la moda, quizá. Hacerle esos botines a uno de los mejores jugadores del mundo sería el cierre de una etapa. Me dediqué a trabajar en un diseño que le pueda gustar, se lo envié a un amigo que reside en Barcelona y recién tres meses después de haber salido esos botines del Paraguay la encomienda llegó a España. Como otros cientos de regalos, se dejó el presente en el FC Barcelona y Messi lo recibió dos semanas después. En poco tiempo, la foto se viralizó y lo que surgió de ese reconocimiento fue algo que ni yo esperaba.

Lili Cantero

Licenciada en Contabilidad y Diseño de Modas por la Universidad Nacional de Asunción, su habilidad manual la llevó a innovar el diseño, logrando llamar la atención de grandes figuras del fútbol internacional, como Lionel Messi.

Repercusión internacional

El botín pintado para Lionel Messi llegó a su destino luego de varios meses y la noticia de que la Pulga había recibido los calzados fue publicada a través de Twitter por Sports Center, un programa dedicado al deporte mundial. Desde ese momento, la diseñadora paraguaya no dejó de recibir elogios e, incluso, logró cumplir el sueño de conocer al futbolista hace pocas semanas durante un viaje a Buenos Aires. Entre los trabajos realizados por la diseñadora paraguaya destacan también los creados para Roque Santa Cruz, William Mendieta, Néstor Camacho, Pablo Aguilar, Walter González, entre muchos otros.

nadia.cano@abc.com.py

Fotos: Diego Peralbo, gentileza

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