Visión global

Rodeados de un ambiente que destila la arquitectura propia de los inicios del siglo XX, José Forteza (58) nos recibe en su hogar de momento, el Palmaróga Hotel. Su sonrisa amplia y carácter afable hacen rápidamente de la charla un encuentro de amigos, que del lobby pasa a la terraza y, posteriormente, se traslada a las transitadas y bulliciosas calles de Asunción.

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Acompañado por Luis –su pareja sentimental–, José llegó al Paraguay en el marco de la presentación de la nueva colección del reconocido diseñador Carlos Burró y, aunque no fue su primera visita al país, la pasada semana en Asunción ha sido su más extensa estadía.

Entregado a la moda latinoamérica desde hace 20 años, su examen y aprobación es más que lujo, por lo que durante su paso por el país, la moda paraguaya estuvo de fiesta.

Cordial en todo momento y, por sobre todo, exponiendo sobrada humildad, José nos relató su basta experiencia en el rubro, destacando además su entusiasmo por la floreciente moda local y la arquitectura paraguaya.

Ya conocías la moda nacional... Así es, vine antes. Las dos ocasiones anteriores que visité el Paraguay lo hice para un proyecto de tiendas. En ambas oportunidades tuve contacto con la moda local, pero como se trataron de visitas muy puntuales y agendas muy apretadas, faltó profundizar. Desde entonces, sin embargo, dediqué tiempo a conocer más, a seguir el trabajo de Carlos (Burró), por ejemplo, y fue lo que me trajo de nuevo al país.

Teniendo como base esas visitas anteriores, ¿cómo visualizás la calidad y el crecimiento de la moda local? Tengo las referencias, pero me falta ver pasarela, shows de moda y visitar atelieres para hablar apropiadamente de la calidad de construcción y otros aspectos que siempre miro. En sentido general y tomando en cuenta mi labor de editor senior para Latinoamérica, sí estoy al tanto del crecimiento que se da a nivel regional desde hace algunos años. Pero mi intensión en este viaje es justamente tomarme el tiempo de ver más cosas del Paraguay y ya con planes de hacer otro viaje próximamente a este país para seguir conociendo.

¿Por qué creés que se da ese crecimiento a nivel regional? Es un excelente momento para la moda. Los diseñadores están descubriendo y pensando en su ADN local. Están utilizando lo que les ofrece su país y región, y a partir de ahí globalizar sus propuestas. Ha llevado tiempo, vivimos en una región en la que, y por muchas razones, siempre pensamos que moda es lo que viene de Nueva York, Milán o París, pero hay ejemplos notables de que no necesariamente debe ser así. Es importante mencionar por ejemplo a Perú, que tiene el privilegio de tener tejidos sumamente bellos, como la alpaca o el algodón pima, y Colombia, que tuvo un movimiento muy fuerte hacia el diseño por los nombres que saltaron a la pasarela desde hace algún tiempo, como Carolina, quien hizo una carrera importante en ese país aunque no sea colombiana, o Silvia Tcherassi, quien ayudó a visibilizar la moda regional. Lo mismo con el Paraguay. El trabajo de Carlos Burró es uno de los que se debe admirar. Desde todo punto de vista, es un trabajo muy serio, de una factura impecable y un perfil estético muy personal que se encuentra a tono con las tendencias, pero que, a la vez, no se preocupa de estarlo; las crea con base en sus propias propuestas.

¿Ese ADN del que hablás equivaldría en el Paraguay a tejidos como el ao po’i o bordados como el ñandutí? Conocí el ñandutí en el viaje anterior y fue superrevelador. La idea es justamente esa: afirmar que es necesario mirar el ADN local. Cualquier parte del mundo estaría muy orgulloso y feliz de tener las tradiciones textiles que existen en el Paraguay, que lejos de estar muriendo como muchos creen, están esperando ser utilizadas por quienes poseen ese entrenamiento académico contemporáneo para traerlas y aplicarlas a la moda. Cuando llegue el momento en el que los diseñadores se den cuenta de que los hace únicos ese sello de identidad en una industria tremendamente competitiva, van a lograr el éxito.

¿Es meritorio fusionarla con las tendencias internacionales? Vivimos en un mundo global y actualmente no hay fronteras gracias a los medios, el internet y las redes sociales. Me parece genial y adecuado que los diseñadores busquen incorporar su acervo o colección a lo que es una corriente global de estilo, estética y moda. Con esto quiero decir que no se trata de imponer una identidad con tejidos o patrones de un país, sino colocar un producto pensando globalmente. Una prenda debe ser apta para venderse en cualquier rincón del mundo, aprovechando textiles o bordados que no se tienen en otros lugares.

Llevás mucho tiempo trabajando en el rubro. ¿Cómo resumís toda esa experiencia? Soy editor sénior de Condé Nast para todos sus títulos en América Latina, como la revista Vogue, GQ –una revista de estilo de vida y moda masculina–, Architectural Digest –sobre el mundo de la arquitectura y el diseño de interiores–, así como versiones digitales de la revista Glamour. Mi trabajo allí se inició desde su fundación; somos un equipo grande. Inicié como una casa editorial independiente que nació en Miami a finales de los 90 y lo que hacíamos era tomar en licencias títulos internacionales, editarlos en español e incluirlos en Latinoamérica. Entre los títulos que teníamos en aquel momento contábamos con tres revistas. Inicialmente teníamos Vogue y Glamour, después se incorporó Architectural Digest y con el tiempo llegó GQ. Durante todo ese tiempo he estado editando, para luego ser comprados por Condé Nast; ya son alrededor de 20 años. De hecho, este es un buen momento para decir que este año estamos celebrando dos décadas de Vogue Latinoamérica (risas).

¿Y antes de la moda? Mi historia es mucho más complicada (risas). Estudié Relaciones Internacionales en Cuba, pues soy cubano de nacimiento, y tras abandonar mi país realicé un major en Comunicaciones, en Canadá. Mi primer empleo de verdad tuvo que ver con el mundo de la música, ya que durante 10 años fui mánager de músicos, en su mayoría de jazz, así como productor de jazz latino. Pero cuando se afianzó el streaming y el negocio de la música sufrió, di el salto al mundo editorial; una decisión en aquel momento puramente de estrategia de negocios. Todavía hoy sigo haciendo cosas en el ámbito de la música, nunca lo he abandonado del todo, pero es el mundo editorial el que consume mi tiempo.

Considerando que hoy todo se aglomera en internet, ¿cómo ha logrado la editorial sobrevivir en papel? Durante estos 20 años hemos logrado sobrevivir a los nuevos medios, así como al tránsito del papel a lo digital. Tengo la fortuna de que nuestros títulos se mantienen y son revistas que a la gente le siguen gustando. Hay medios y medios, y creo que lo puramente informativo sí se encuentra en un periodo fuerte de tránsito hacia otras modalidades. No creo que esté muriendo; el papel no está muriendo, simplemente se está transformando y hoy se inclina más hacia lo digital en este tipo de contenido informativo. Pero las revistas edition de alta gama siempre se mantienen, y esto ocurre por la misma razón que siempre se mantiene vigente una obra de un gran pintor. De algún modo, la revista en papel es una forma de arte.

¿Esta tercera visita te dio más tiempo de conocer el país y nuestra cultura? Estoy encantado de estar aquí y tengo mucho entusiasmo por el Paraguay, porque creo que hay mucho por hacer. He descubierto cosas que antes no conocía, así como una movida muy importante en el microcentro de Asunción, en el que uno puede ver fachadas, arquitecturas maravillosas que de momento no están en su mejor instante, pero que con emprendimientos viables pueden cambiar para bien, lograr un crecimiento importante y ser punto de referencia en la región.

Afable y de rebosante sencillez, su gestión en el ámbito hace posible el mundo de la moda en Latinoamérica, por lo que su aprobación es etiqueta de éxito.

José Forteza

Editor sénior de la casa editorial Condé Nast para sus revistas Vogue, GQ, Architectural Digest y Glamour en Latinoamérica, visitó el Paraguay invitado por Carlos Burró, quien descubrió su última colección Burró Bridal.

Burró Bridal by Carlos Burró

Dedicado a la moda nupcial, la exquisita línea de alta costura Burró Bridal, lanzada por Carlos Burró, desplegó elegancia en un desfile que convocó a los más notables invitados de la moda local.

La pasarela, que tuvo como ornamento la distinguida arquitectura del Palmaróga Hotel, ya se había presentado en abril pasado, en un evento exclusivo en el Madrid Bridal Week de España.

nadia.cano@abc.com.py

Fotos Arcenio Acuña

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