La jornada adquiere un valor especial en el calendario académico y científico nacional, al poner en relieve la importancia de esta disciplina en el desarrollo científico, tecnológico y sanitario del país.
La celebración recuerda la fundación de la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), institución que inició sus actividades el 8 de mayo de 1938. Este acontecimiento marcó un hito en la historia de la educación superior en Paraguay, al establecer un espacio formal para la formación de profesionales en química y farmacia, áreas fundamentales para el avance de la salud pública y la investigación científica.
A lo largo de los años, la carrera de química ha evolucionado y diversificado su campo de acción, incorporando nuevas especialidades y respondiendo a las crecientes demandas del sector salud, la industria y la investigación.
En este contexto, el rol de los químicos y bioquímicos se ha vuelto cada vez más relevante, especialmente en lo que respecta al diagnóstico, la prevención y el monitoreo de enfermedades.
El trabajo de los bioquímicos es considerado fundamental para la medicina moderna, ya que a través de los estudios de laboratorio aportan información clave que permite orientar decisiones médicas y tratamientos adecuados para los pacientes. Sus análisis constituyen una herramienta esencial para el funcionamiento del sistema de salud, tanto en el ámbito público como privado.
Uno de los aportes más significativos de estos profesionales se da en el campo de la vigilancia epidemiológica. Desde los laboratorios, los bioquímicos monitorean la circulación de patógenos con potencial epidémico que afectan de manera recurrente a la población paraguaya, como el dengue, el zika, el chikunguña, la influenza y el COVID-19.
El análisis de muestras permite identificar serotipos circulantes, patrones de transmisión y niveles de dispersión de los casos, información clave para comprender el comportamiento de las enfermedades.
Estos datos resultan esenciales para las autoridades sanitarias, ya que facilitan la planificación de estrategias de control, prevención y respuesta ante brotes epidemiológicos.
De esta manera, el aporte de los químicos y bioquímicos trasciende el laboratorio y se integra directamente a las políticas de salud pública, contribuyendo a mejorar la capacidad de respuesta del sistema sanitario frente a enfermedades que representan desafíos constantes para el país.
En el Día del Químico Paraguayo, la comunidad científica y académica destaca no solo la trayectoria de la profesión, sino también su impacto directo en la calidad de vida de la población, reafirmando la importancia de continuar fortaleciendo la formación, la investigación y la inversión en ciencia.