Legado familiar que conquista generaciones

Benedicto Heibl fundó La Negrita en 1935, tras finalizar la Guerra del Chaco. A más de 90 años de aquel inicio, La Negrita logró convertirse en una tradicional panadería y confitería paraguaya.Gentileza

Con más de 90 años de trayectoria, La Negrita forma parte de la memoria afectiva de los paraguayos. Para Bettina Hiebl, directora ejecutiva de la empresa, la clave de esa vigencia está en honrar sus raíces, adaptarse a los nuevos tiempos y preservar la calidad que distingue a la marca.

Con más de 90 años de trayectoria, la panadería y confitería La Negrita ha acompañado desayunos, cumpleaños, meriendas y encuentros que permanecen en la memoria de varias generaciones.

La historia de la firma se construyó con trabajo, perseverancia y el aporte de numerosas personas.

A lo largo de las décadas, la capacidad de adaptación fue fundamental para superar desafíos, aprender de los errores y responder a los cambios del mercado.

Sin embargo, hay principios que permanecen intactos: la calidad, la cercanía con los clientes y el cuidado puesto en cada producto.

El reconocimiento como Top of Mind en pastelería y confitería representa, en ese sentido, tanto una satisfacción como una responsabilidad.

Para Hiebl, significa que la marca continúa presente en los afectos de los paraguayos.

“Que hoy nos reconozcan como Top of Mind en pastelería y confitería es una enorme alegría y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Significa que seguimos estando en el corazón y en la memoria de los paraguayos. Y creo que no hay reconocimiento más lindo que ese”, sostiene la empresaria.

Una marca ligada a los recuerdos

El vínculo con el público se refleja en las historias de quienes regresan al local acompañados de sus hijos y nietos.

Muchos recuerdan las visitas de su infancia junto a sus padres o abuelos, una señal de que la relación con la marca va mucho más allá de una compra.

“La Negrita es mucho más que una panadería o confitería. Somos parte de recuerdos, de afectos y de momentos importantes en la vida de las personas”, expresa Hiebl.

Esa conexión intergeneracional también plantea un desafío: conservar la identidad sin quedar al margen de las nuevas tendencias.

La empresa busca incorporar ideas, tecnologías y propuestas que respondan a las expectativas de nuevos consumidores, sin renunciar a los atributos que la distinguen.

“Innovar no significa dejar de ser lo que somos”, sostiene la ejecutiva. “También creo que algo fundamental fue entender que una empresa no se construye solamente con sus dueños, sino con toda la gente que forma parte de ella. Detrás de La Negrita hay muchísimas personas, familias y generaciones de colaboradores que ayudaron a construir lo que hoy somos. Y eso nos compromete a seguir trabajando y cuidando este legado”, asegura.

El desafío de crecer, innovar y seguir haciendo historia

Con la mirada puesta en el futuro, La Negrita proyecta una nueva etapa de crecimiento, apostando a la innovación, la modernización de sus procesos y la mejora continua.

El objetivo es consolidar una organización sólida, profesional y competitiva, capaz de adaptarse a los cambios del mercado y responder a las nuevas demandas, manteniendo los valores y la identidad que la distinguen.

“Es algo que nos emociona muchísimo y que también nos llena de responsabilidad. Tenemos una historia muy valiosa, pero también muchas oportunidades por delante. Queremos seguir evolucionando, abrir nuevos caminos y construir una empresa cada vez más preparada para los desafíos que vienen, sin perder aquello que nos identifica y nos ha permitido llegar hasta acá”, expresa Bettina Hiebl.

La mirada está puesta en seguir construyendo una organización con visión de futuro, procesos cada vez más eficientes y capacidad de innovar, sin perder de vista el vínculo de confianza que ha construido con sus clientes a lo largo de los años.

“Me gustaría que La Negrita siga siendo un referente, que continúe creciendo, evolucionando y acompañando a nuevas generaciones. Que quienes se incorporen en el futuro encuentren una organización con bases firmes, valores sólidos y una historia de la cual sentirse orgullosos”, señala.

“Creo que el verdadero valor de una historia está también en lo que somos capaces de construir a partir de ella. Mi mayor deseo es que La Negrita siga renovándose, permaneciendo en el corazón y en la vida de los paraguayos por muchísimos años más, y que quienes continúen este camino puedan sentirse orgullosos de lo que entre todos hemos construido”, concluye.

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