Ñande Festi, ambiciosa y atractiva propuesta ante poco público

Con el objetivo de revalorizar la música tradicional paraguaya y la danza, como también a valores artísticos de diferentes generaciones, se ideó el Ñande Festi. El evento se desarrolló este domingo 11 en el Anfiteatro “José Asunción Flores” de San Bernardino. Polcas y guaranias resonaron con el lago Ypacaraí como imponente marco, ante no mucho público pero sí uno bastante entusiasta.

Juan Cancio Barreto, Patricia Álvarez y Mirta Noemí Talavera compartiendo escenario.
Juan Cancio Barreto, Patricia Álvarez y Mirta Noemí Talavera compartiendo escenario.pedro gonzalez

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La ambiciosa propuesta con más de un centenar de artistas, entre cantantes, músicos y bailarines, era sumamente atractiva, más aún porque el cartel prometía un interesante cruce generacional. Sin dudas, todos los que pasaron por el escenario, llevaron también lo mejor de su arte y lo hicieron de manera impecable.

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Lastimosamente, no mucha gente llegó hasta el anfiteatro que no se llenó como en otros conciertos. Probablemente, varios factores jugaron en contra, como el poco tiempo de promoción, la fecha, el clima y la accesibilidad. No obstante, las personas que llegaron hasta el lugar, se veían contentas con un evento de esta envergadura.

El festival comenzó temprano, ya pasadas las 16:00 con danza y música de la mano del Ballet Folclórico de la Municipalidad de San Bernardino, el Grupo Alegoría y un ensamble denominado “La guitarreada”, donde desfilaron nombres como Meli Hicks, Las Paraguayas, el elenco de Villa Guillermina (Santa Fe) y la Pareja Nacional del Chamamé.

La danza paraguaya fue una de las grandes protagonistas.
La danza paraguaya fue una de las grandes protagonistas.

De esta manera, el festival proponía ensambles entre artistas con diversas propuestas, no siendo tanto un concierto específico de una sola agrupación. Eso fue interesante, ya que el compartir generaba cruces únicos, como cuando más tarde las cantantes Dalma Ferreira y Chabely Fretes, su sumaron invitadas por el grupo Jorge Guedes y Familia, quienes vinieron desde Ponta Porá (Mato Grosso del Sur). Así, sobre el escenario no había fronteras, al contrario, era la música uniendo a personas de diferentes patrias, pero como decían ellos, unidos por la gran patria guaraní.

Juan Cancio Barreto llegó luego, también invitando en el escenario a Patricia Álvarez, a Mirta Noemí Talavera y teniendo la presencia de la Pareja Nacional de la Polca Paraguaya, bailando al son. Tras un desfile de prendas que ponen como protagonistas al ñandutí y al ao po’i llegó un momento emocionante con la popular danza de la botella, de la mano del Ballet y Banda Folclórica Municipal de Asunción.

Mientras el sol caía y los últimos rayos pintaban un ocre atardecer, emergía Purahéi Soul con su folclore contemporáneo e invitados como Roscer Díaz, Jazmín del Paraguay, y desde Argentina la cantante Zoe Gotusso, con quien hicieron “Arbolito seco”.

Purahéi Soul llegó con sus canciones propias e invitados muy especiales.
Purahéi Soul llegó con sus canciones propias e invitados muy especiales.

Ricardo Flecha también fue parte de la fiesta, con sus guaranias y polcas estilizadas y también con la presencia de Enrique Zayas, vocalista de Paiko, con quien hizo “Soy de la Chacarita”. El Grupo Generación subió a escena seguidamente, mientras había diferentes cuadros de baile a cargo de Kove y el Ballet Mimbipa.

También se destacaron por sus puestas en escena y el reconocimiento del público Ayelén Alfonso y su grupo Tradición Folk, quien compartió entre otros temas “Solito” con Javier Zacher, o Néstor Ló y Los Caminantes, quienes trajeron al escenario una gran fiesta popular con baile e incluso un toro candil.

Otros que compartieron su arte fueron Marcelo Rojas, Francisco Russo, Tercera Capital, Rodrigo Pereira, Dani Meza, Los Ojeda y María Isabel Vera. Siempre hubo danza con más elencos como también Piribebuy Jeroky y el Ballet Folclórico Nacional.

La gente no dudó en hacer del anfiteatro una gran pista de baile.
La gente no dudó en hacer del anfiteatro una gran pista de baile.

El público demostró que evidentemente nuestra música popular paraguaya es un vehículo que despierta emociones, ya que nos puede transportar a diversos paisajes gracias a las historias que cada canción cuenta. También se notó mucho interés por las nuevas composiciones del folclore, que están sabiendo encontrar su lugar entre la gente.

Sería ideal para una próxima edición anunciar un evento de semejante convocatoria artística con mucho más tiempo y de forma constante. Sin dudar quienes se hicieron presentes aprovecharon bailando y cantando, pero hubiera sido un marco ideal que este anfiteatro se encontrara colmado de gente.

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