El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona reunió el sábado a unas 20.000 personas en el Jockey Club, acompañado de una gran puesta visual que incluyó dos escenarios y una impecable banda musical.
Minutos antes de las 21:30, una bailarina comenzó a recorrer el escenario y a acompañar el ingreso de los músicos. “Gritas” marcó el inicio de este show, en el que Arjona apareció en el escenario con un sombrero y una gabardina negra.
Mientras tanto, el público eufórico recibió al cantante con gritos y con muchos celulares en alto tratando de capturar el momento. En las pantallas, el Cabaret Seco abría sus puertas, en medio de fuegos artificiales.
“Ella” se abrió paso en el repertorio, mientras un tranvía dio una pequeña vuelta en el escenario, que estuvo acompañado por un gran despliegue de luces y alrededor de 10 músicos. Lastimosamente, la ubicación que otorgó la producción a los periodistas no permitió apreciar bien todos los detalles de este show.
Una percusionista y una chelista marcaron el inicio de “El problema”, con el público coreando intensamente la canción.
Arjona y un recorrido por su historia familiar
“Paraguay. Buenas noches”, saludó Arjona, haciendo referencia al frío y a las cientos de cosas que hubo que superar “para que podamos coincidir”. El artista comenzó a recordar la historia de su abuelo, que salió de España y se instaló en Guatemala, y luego la de su padre quien fue profesor de escuela.
También relató que su padre había conocido a su madre, Mimí, pero se puso de novio con la hermana de ella, su tía Betty. Su madre era quien escribía las cartas a su padre y en una “travesura de una noche de luna” la pareja terminó concibiendo a su hermana mayor.
Arjona recordó además que en su casa eran sus padres quienes mandaban, no como ahora que algunos preguntan a sus hijos “si quiere ir a la escuela de niño, de niña o de animalito”. El cantante también celebró el bullying señalando que “sin el bullying dónde carajos aprendía uno a defenderse”.
“El mundo se fue convirtiendo en un cabaret”, agregó el artista, antes de dar paso a Ellen Melissa Story, su corista y violinista, para interpretar parte de “La vie en rose”, de Edith Piaf, con una voz impresionante.
Con una bailarina real y alrededor de ocho presentes virtualmente en las pantallas se ingresó al interior del cabaret al compás del tema inédito “Cabaret”, con algunos toques de jazz y que se presume formará parte de su próximo álbum.
Ricardo Arjona siguió su encuentro con el público y afirmó que jamás negó donde vivía, haciendo alusión a su origen humilde. Recordó que sus encuentros con las damas se le daban bien, pero al mencionar donde vivía parecía que había lanzado “una cápsula de ántrax”.
Esta fue la introducción para “El que olvida”, una canción en la que cuestiona a una mujer que estaría en una relación solamente por interés económico. Luego, interactuó con una fan llamada Liz, le pidió dejar a un lado el celular y le dedicó “Acompáñame a estar solo”.
La balada “Apnea” siguió en el repertorio y, luego, una villa apareció en las pantallas mientras comenzó a sonar “Si el norte fuera el sur”, con imágenes creadas por Inteligencia Artificial (IA).
La animada “Lo poco que tengo” estuvo acompañada por un notable solo de bajo, mientras que con ritmo de reggae resonó en Asunción “Despacio que hay prisa”, una de las canciones que forma parte de su último álbum “Seco”.
Invitando a hacer “un viaje al pasado”, Arjona sumó en su repertorio a “Dime que no”, que fue ampliamente coreada por el público, seguida por “Cuándo” y “Cómo duele”.
En otra de sus intervenciones durante el show, el cantante guatemalteco habló de las “mentiras” de la terapia de pareja. “Si fueran sinceros morirían de hambre”, afirmó.
De esta manera dio paso a la balada “El amor”, para luego interpretar “Te conozco”, otro de sus grandes éxitos.
La escenografía comenzó a mostrar un recorrido por calles y un escarabajo amarillo apareció en el escenario para acompañar “Historia de taxi”, mientras Arjona cantaba y se movía con un banco rojo de un lado a otro. La canción terminó a ritmo de salsa, con los músicos y la bailarina cubana Midalys Perdigón ocupando la pasarela.
Con una guitarra acústica en mano, el cantautor guatemalteco dio paso a “Tarde (Sin daños a terceros)”, que contó con un impresionante toque flamenco en la voz de la española Virginia Alves.
La cantante, que deslumbró con su poderosa voz, también sumó una versión del tango “Por una cabeza” a la canción “Mujer de lujo”.
Como una canción dedicada a su padre, pero en la que advierte a sus hijos “lo que van a tener en el camino” Ricardo Arjona presentó “Todo termina”.
El segundo escenario de Arjona
Tres coristas y unos impresionantes arreglos vocales marcaron el inicio de “A ti”, mientras Arjona se trasladó a un segundo escenario. Desde allí interpretó las canciones que pidió el público accediendo a un código QR antes del show. Así llegaron “Quiero”, “Desnuda” y “Pingüinos en la cama”.
De vuelta en el escenario principal, el cantautor tomó la guitarra para interpretar “Señora de las cuatro décadas”. Karina, una docente que asistió a su primer concierto, fue la elegida para subir al escenario y compartir con el artista el final de esta canción.
La Casa Battló de Barcelona también se hizo presente en la escenografía de Arjona al momento de “Fuiste tú”, donde Virginia Alves volvió a impactar con su voz interpretando las partes originalmente grabadas por Gaby Moreno.
Tras un breve cambio de vestuario, Arjona volvió al escenario luciendo un gorro de lana, una bufanda y una remera negra para cantar “Minutos”, mientras una lluvia de papelitos recubrió parte del recinto.
El cierre llegó con la animada “Mujeres”, mientras en las pantallas aparecían fotos de diversas fans. También cabe destacar que al final presentó a todo su equipo y, en especial, a la paraguaya Eugenia Santacruz, una tecnóloga en sonido que se encarga del montaje de las pantallas de la escenografía dentro de su crew.
La banda se despidió cantando “We are family”, en medio de un gran despliegue de fuegos artificiales y luces láser.
La apertura del show estuvo a cargo de la artista paraguaya Yamila Ruiz, quien con su dulce voz interpretó temas propios y varios covers.