Amílcar Zanchettin, jefe de los asaderos, explicó que los trabajos se iniciaron ayer sábado con la recepción de los costillares, la condimentación y el reposo de la carne en cámaras frigoríficas.
“Preparamos 175 costillares; cada uno tiene un promedio de 27 kilos”, explicó Zanchettin. Dijo que la preparación de los costillares en el tinglado de la parroquia Santa Catalina comenzó bien temprano, a la 1:00 de la madrugada de este domingo, mientras que el fuego fue encendido alrededor de las 3:40.
En total, fueron preparados unos 5.000 kilos de costillares enteros y aproximadamente 1.300 kilos de carne a la estaca. La cocción se realizó lentamente sobre brasas durante varias horas, con el objetivo de que la carne estuviera lista para el almuerzo.
La organización estimó que participaron unas 7.500 personas. Cada porción servida estuvo acompañada de mandioca, ensalada, sopa, postres y bebidas.
Para la condimentación de la carne se utilizaron aproximadamente 200 kilos de sal, 20 kilos de ajo y 10 kilos de diversas especias. Solo en el sector de los costillares trabajaron unas 35 personas, muchas de ellas con más de una década de experiencia en ese evento.
Para esta edición fueron adquiridos 85 metros de eucalipto, aunque, debido a las condiciones climáticas favorables, los responsables estimaron que utilizaron unos 60 metros para completar la cocción.
Recaudación
Más allá de la propuesta gastronómica, la Fiesta de la Costilla se caracteriza por el fuerte compromiso de la comunidad. El trabajo de cientos de voluntarios permite llevar adelante una de las celebraciones más importantes de Naranjal, y la recaudación cada año es destinada a mejoras en instituciones educativas y religiosas.