Otras formas de amar son posibles

La psicóloga y feminista Angélica Roa dice que, otras formas de amar son posibles, el desafío es abrirse a descubrir y construir relaciones basadas en el respeto y cuidado. “Enfocar la energía en las personas que te hacen sentir bien. El amor de pareja es uno más entre los múltiples amores que mantenemos en la vida, lo que hay que evitar es colocar a la pareja en el centro de nuestra existencia, obviamente sin desmerecer lo gratificante puede ser”.

Otras formas de amar son posibles, el desafío es abrirse a descubrir y construir relaciones basadas en el respeto y cuidado.
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La licenciada Angélica Roa, feminista y psicóloga clínica que trabaja el tema del autocuidado de las mujeres, las emociones de las mujeres y de violencia hacia las mujeres, reflexiona en el marco del Día de San Valentín que se recuerda este 14 de febrero.

“Sin desmerecer lo gratificante que es vivir una relación amorosa, llevar una vida satisfactoria en pareja o tener ganas de construir una relación en reciprocidad, urge revisar aspectos que son sostenidos en el tiempo como verdades únicas. El amor es esencial en la existencia humana y no podemos renunciar al amor porque no comprendemos la dinámica de las relaciones en nuestros tiempos”.

“La crítica al modelo tradicional que sostiene las relaciones de pareja en la que hombres y mujeres terminan causándose mayor daño entre si y a su familia, cuestiona el papel de las mujeres y propone nuevos lineamientos bajo la condición del respeto y el buen trato”, señala Angélica Roa.

“La propuesta es asegurar el bienestar de las mujeres, construir la capacidad de relacionarse en igualdad y priorizar el cuidado mutuo. El aprendizaje incluye desaprender los mandatos sociales y desmontar los mitos del amor romántico”, dice la psicóloga.

Educar para el desapego

“Esperar que la adultez por sí solo, elimine la dependencia afectiva no es real, educar para el desapego emocional es una tarea que empieza en la infancia para construir autonomía de manera progresiva, una infancia gratificante que promueva, niñas y niños que se valoren y se quieran”, afirma Angélica y cita al psicólogo Risso.

El psicólogo Walter Risso afirma por su parte que “el apego es el mayor motivo de sufrimiento de la humanidad”, para el psicólogo, “crear una relación dependiente significa entregar el alma a cambio de obtener un falso placer y seguridad”.

Dice Angélica “Para las mujeres el mandato de que renuncie a todo como prueba de amor deja un vacío que lo llena empezando a vivir a través del otro. Si tu felicidad depende del otro te crea una codependencia entre el control y el sometimiento”.

“Cada vez hay más personas sin pareja y no es cierto que tener pareja es igual a ser feliz y sin una pareja estas sola. Hay gente muy buena alrededor con quienes se disfruta, se ríe, se baila. Esas son las personas importantes a quienes no hay que perder. Siguiendo a Coral Herrera podemos decir que el amor es infinito, abierto, diverso y colorido: no se puede reducir sólo a la pareja”, puntualiza la psicóloga clínica.

Desmontar el amor romántico

“El amor es una emoción que mueve los aspectos más nobles del ser humano, sentimientos altruistas productivos sobre las que se fueron construyendo un ideal de amor asociado al romanticismo. El amor romántico implica una cuota de sufrimiento innecesario, el sufrimiento romántico ya no tiene cabida en nuestra ajetreada vida”.

Para Coral Herrera Gómez “no podemos pedir permiso laboral para quedarnos a llorar de amor, porque el mal de amores no se considera una enfermedad que nos incapacite para trabajar”.

“Es cuestión de liberarnos de la dependencia romántica para tejer redes afectivas que llenen nuestras vidas de gente hermosa, para multiplicar y expandir el amor, y utilizarlo como motor para transformar y mejorar el mundo en el que habitamos”.

Prometer cuidado mutuo en la separación

“El momento en que más amor hay que poner en nosotras mismas es ante el desenamoramiento. Aceptar que somos personas libres y nadie debería permanecer en una relación por no hacer daño, ni sufrir y sacrificarse por amor”.

“Es difícil aceptar que ya no te quieren, aunque con dolor se debe asumir. Aceptar es cambiar un dolor inútil por el dolor útil que es el duelo y la pérdida. No herir es cuidarse mutuamente en la separación, se puede tomar distancia con sensatez. Aceptar que hay personas que no saben amar y no tienen las herramientas para asumir su propio cambio. No es cierto que el verdadero amor es eterno, algunos duran poco o mucho tiempo. Cuando las relaciones no funcionan solo resta separarse, darse la oportunidad de superar y volver a enamorarse”, afirma Angélica.

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