Con el guaraní en el alma y una visión global, nuestra Miss Universo Paraguay 2026 Gretha Matiauda nos invita a descubrir que la verdadera belleza reside en la fuerza de una voz y en el firme compromiso de abrir puertas para que el talento paraguayo brille ante el mundo.
–Tus padres te nombraron en honor a la icónica Greta Garbo; hoy, tras iniciar tu carrera a los 15 años y llegar a las pasarelas más importantes del mundo, ¿sentís que ese nombre predestinó de alguna manera tu conexión con las cámaras y el arte?
–Llevar un nombre inspirado en Greta Garbo siempre fue especial para mí. Más que una predestinación, lo siento como una inspiración constante. Ella representaba una presencia que trascendía lo visual, y de alguna forma crecí entendiendo que la cámara no solo capta imagen, sino intención. Hoy construyo mi propia historia, honrando ese nombre desde la autenticidad y el propósito.
–Es impactante saber que de adolescente sufriste bullying por tu belleza, ¿cómo lograste transformar esa experiencia dolorosa en el mensaje de empoderamiento femenino que hoy buscás proyectar al mundo?
–Fue una etapa desafiante, porque cuando somos niños no siempre entendemos el motivo por el cual nos señalan o excluyen. Pero con el tiempo comprendí que lo que otros veían como “diferente” era justamente mi valor. Hoy transformo esa experiencia en un mensaje claro: ninguna mujer debería sentirse menos por brillar. Mi propósito es que cada chica entienda que su autenticidad es su mayor fortaleza.
–Se te conoce como una ciudadana global que valora diversas culturas, pero ¿qué es lo que más extrañás de Paraguay cuando estás desfilando en ciudades como París o Milán?
–Extraño lo esencial: mi gente, mi idioma, esa calidez única que tiene Paraguay. El guaraní, por ejemplo, no es solo una lengua, es una forma de sentir. Esa raíz es la que me mantiene auténtica, sin importar en qué parte del mundo esté.
–Rompés el molde tradicional al ser economista egresada de la UNA, ¿cómo aplicás la rigurosidad del análisis económico en una industria que suele juzgarse como puramente superficial?
–Elegí estudiar Economía porque, más allá de su complejidad técnica, y a pesar de la matemática profunda que puede tener en esencia, es una ciencia social. Es la ciencia que estudia cómo las personas toman decisiones en un mundo donde los recursos son limitados, pero los sueños y las necesidades no lo son. Me llevó a entender cómo, a través de decisiones responsables, políticas públicas o iniciativas privadas, podemos generar oportunidades reales para quienes más lo necesitan. Porque no se trata solo de analizar cifras… se trata de comprender vidas, contextos y desigualdades. Y justamente esa visión es la que hoy aplico en mi carrera. En una industria que muchas veces se percibe como superficial, yo elijo verla como una plataforma estratégica desde donde puedo amplificar mensajes, generar conciencia y conectar la belleza con el propósito. Porque cuando una mujer entiende el valor de su voz y tiene las herramientas para usarla… deja de ser solo imagen y se convierte en impacto.
–Hablás fluidamente cinco idiomas, ¿cuál considerás que es la mayor ventaja estratégica de este dominio lingüístico frente al jurado internacional?
–Aprender idiomas te da la oportunidad de entender realidades distintas y de conectar a través de la cultura, la identidad y el contexto del lugar de la persona, además de brindarte una apertura de mente única que permite comunicar con empatía y claridad en un escenario internacional. Porque en un escenario global, la verdadera ventaja no es solo hablar… es lograr que tu mensaje sea entendido y sentido por todos.
–¿Cómo está tu emprendimiento, que fusiona identidad local con proyección internacional?
–Mi emprendimiento nace desde una realidad que viví de cerca: crecer rodeada de talento que muchas veces no tenía las oportunidades para mostrarse al mundo. A partir de eso, decidí ser parte del cambio. Hoy estoy construyendo un puente entre lo local y lo global, generando espacios y oportunidades para que el talento paraguayo pueda proyectarse internacionalmente sin perder su esencia. Porque cuando una idea tiene raíces firmes, no solo crece… también tiene la fuerza para llegar al mundo.
–En la Semana de la Moda de Milán abriste un desfile con un vestido usado por una Miss Universo, ¿sentiste ese momento como una señal o un presagio de lo que podría pasar en la noche final del certamen universal?
–Fue un momento que me marcó profundamente; más que una señal, lo sentí como confirmación al próximo paso. No de destino… sino de proceso. De entender que cada paso, cada sacrificio, me estaba preparando para algo más grande. Y cuando el trabajo es real, los resultados dejan de ser casualidad.
–Tu lema de coronación fue “Más que belleza, un propósito”, ¿cuál es la acción concreta con la que querés que tu reinado sea recordado por los paraguayos?
–Para mí, un reinado no se mide en títulos, sino en impacto y la huella que dejamos en el corazón de las personas. Por eso trabajo impulsando la educación financiera y el emprendedurismo en mujeres vulnerables porque sé que una oportunidad puede cambiarlo todo. Y si al final de este camino logré abrir puertas para otras… entonces mi corona habrá tenido sentido.
–Venís de una experiencia destacada en Miss Tierra 2023 con tu proyecto “Ecoaction”, ¿cómo pensás trasladar esa conciencia sobre la sostenibilidad y la economía circular a la plataforma de Miss Universo?
–“Ecoaction” me enseñó que la sostenibilidad no es solo cuidar el planeta, sino cuidar a las personas. Porque no hay desarrollo real si no es inclusivo. Hoy quiero llevar esa visión a Miss Universo, creando oportunidades que perduren en el tiempo. Porque el verdadero cambio no se ve en un momento… se construye en el futuro.
–¿Cómo te preparás mentalmente para representar a Paraguay en un escenario tan importante?
–Representar a mi país no es solo un sueño, es una responsabilidad. Por eso me preparo todos los días, no solo físicamente, sino mental y emocionalmente. Entiendo que mi gran desafío es llevar en alto el nombre del Paraguay. Y lo hago con la convicción de que no solo represento una banda… represento a todo un país. Me preparo entendiendo que esto va mucho más allá de un escenario. Trabajo mucho en mi equilibrio interno conectando con mi espiritualidad para mantenerme centrada, serena y en paz, incluso en momentos de alta presión. También desarrollo mi inteligencia emocional porque sé que representar a un país requiere no solo preparación, sino la capacidad de responder con claridad, empatía y coherencia en cada situación. Además, me acompaño de un proceso de coaching profesional que me ayuda a potenciar mis habilidades, ordenar mis pensamientos y fortalecer mi comunicación bajo presión.
–Sos una artista integral y tenés un hit de género urbano llamado “Bonita”. ¿Tenés planes de seguir explorando tu carrera como cantante en paralelo a tus compromisos como Miss?
–La música siempre fue para mí una forma muy genuina de expresión y conexión. Es un espacio donde puedo mostrar otra parte de quién soy, desde lo emocional y lo auténtico. “Bonita” nació en un momento muy especial, durante la pandemia, cuando todavía era adolescente. Hoy siento que crecí, que evolucioné, y con eso también cambió mi forma de ver la vida y de expresarme. Por eso, sí me encantaría seguir explorando la música, pero desde esta nueva versión mía, más consciente y más alineada con mi propósito.