El agente, que entrenaba a un grupo de jóvenes a jugar al fútbol cuando fue tiroteado por dos hombres, ha sido identificado como el detective John Caldwell, que se encuentra hospitalizado en estado grave pero estable, según las fuerzas del orden.
El policía Mark McEwan, del PSNI, dijo a Radio Ulster de la BBC que la investigación sobre el ataque está centrada en "la violencia de los disidentes republicanos", sobre todo en el Nuevo IRA, contrario al proceso de paz en Irlanda del Norte.
En el momento del tiroteo, en el centro deportivo había niños, padres y entrenadores, según la Policía.
La líder del republicano Sinn Fein, Michelle O'Neill, dijo que se trata de un ataque "indignante y vergonzoso", mientras que el "número uno" del probritánico Partido Democrático Unionista, Jeffrey Donaldson, consideró a los responsables "cobardes".
El primer ministro británico, Rishi Sunak, calificó de "vergonzoso" el tiroteo, en tanto que el titular para Irlanda del Norte, Chris Heaton-Harris, afirmó a los medios que los responsables de "semejante horror deben ser llevados ante la Justicia".