La escasez de lluvia y el retorno del turismo dejan seca una joya del turismo tailandés

BANGKOK. La isla de Samui, una de las joyas del turismo en Tailandia, afronta una “preocupante” escasez de agua a raíz de la carencia de precipitaciones y que se ha visto exacerbada por el retorno del turismo de masas tras la pandemia de la COVID-19.

Imagen de archivo de una de las playas de la isla de Samui, que ahora está en crisis por escasez de lluvias.
Imagen de archivo de una de las playas de la isla de Samui, que ahora está en crisis por escasez de lluvias.

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Con playas de suave arena blanca y aguas cristalinas, Samui, ubicada en el Golfo de Tailandia, es uno de los principales polos turísticos del país y atrajo a más de 2,3 millones de visitantes en 2019 -antes de la crisis sanitaria mundial-.

La pequeña isla, de 230 kilómetros cuadrados, un tamaño similar a la española de El Hierro (en el archipiélago de las Canarias), cuenta con una inmensa cantidad de hoteles, centros de bienestar o amplios campos de golf enfocados en el turismo, pero adolece de una infraestructura adecuada para afrontar el ingente consumo de agua.

Las escasas precipitaciones registradas desde el comienzo del año y el aumento de la demanda, debido al retorno de los turistas, ha obligado a frecuentes cortes de suministro que han empujado a los negocios a acudir al sector privado para abastecerse.

Imploro a la gente que ahorre agua y la use con moderación”, indicó el pasado martes el teniente alcalde de Samui, Sutham Samthong, en un vídeo publicado en redes sociales donde pide ayuda para evitar que se declare al lugar “zona catastrófica”.

Según las previsiones oficiales meteorológicas para los próximos años, se espera que el fenómeno de El Niño se traduzca en “un promedio de precipitaciones inusualmente bajo”, que se alargaría en el peor de los casos hasta 2028, e impactará con mayor severidad en el sur del país, región donde se encuentra Samui.

Un golpe a los empresarios

A pesar de esta situación las reservas de hoteles y la llegada de visitantes no se ha resentido, en parte porque los empresarios son quienes cargan con el sobrecoste derivado de este problema.

“La escasez de agua afecta más a los propietarios de los negocios que a los turistas, porque son los empresarios quienes hacen frente a los gastos de abastecimiento” a través de camiones cisterna, por ejemplo, indica a EFE el presidente de la Asociación de Turismo de Samui, Ratchaporn Poonsawat.

El representante reconoce que esta situación afecta a muchos negocios que todavía se recuperan de las pérdidas derivadas del cierre por la pandemia y asegura que trabaja junto a las autoridades para instalar, en un plazo de seis meses, maquinas desalinizadoras como una "fuente alternativa" de suministro de agua fresca.

“Medio año es mucho tiempo para el sector turístico. No podemos esperar tanto y se deben buscar soluciones urgentes (...) especialmente de cara a la temporada alta de la isla, entre julio y agosto”, remarca Ratchaporn, de cara a los meses de mayor lluvia en Samui que suelen ser octubre y noviembre.

Preocupación

Samui, con una población registrada de alrededor de 70.000 personas, necesita actualmente al día unos 30.000 metros cúbicos de agua que cubre a través de río Phum Duang -en la parte continental y unido a la isla a través de tuberías subacuáticas-, con 24.000 metros cúbicos, y dos pequeñas reservas, según datos oficiales.

Sin embargo, no es suficiente y la población local se queja de "frecuentes" cortes de agua que a veces se prolongan por una semana o más.

"Es un problema que llevamos afrontando mucho tiempo debido al clima más cálido y la falta de lluvia (...) cuando sucede compramos agua potable en el sector privado lo que aumenta nuestros gastos", comenta a EFE Pitak, un ingeniero que vive en la isla.

"Como persona que trabaja en el sector hotelero, es un problema que me preocupa bastante (...) Si la escasez de agua empeora podría afectar a la economía de Samui", apunta a EFE Benjaporn, quien acude a dispensadores de agua "a precios más razonables" cuando se aplican las restricciones.

Más hoteles y trabajadores

A pesar de contar con más de 450 hoteles registrados que combinan unas 16.000 habitaciones, el rebote del turismo tras la covid-19 impulsa la construcción de nuevos negocios que, en muchos casos, vulneran las leyes locales.

“Hay tantos centros de belleza, villas con piscina, hoteles de 4-5 estrellas en Samui que consumen mucha agua para sus operaciones hoteleras y jardinería. El campo de golf es también uno de los principales consumidores”, apunta a EFE Kannapa Pongponrat, profesora asistente de la Universidad de Thammasat.

Muchas de estas grandes empresas cuentan con sus propias reservas de agua y bombas de extracción subterránea que repercuten de manera negativa en las comunidades locales y afectan a los pequeños negocios, especialmente vulnerables durante la temporada seca.

A lo que la académica, quien ha investigado iniciativas de ahorro de agua en Samui, suma la afluencia de trabajadores no registrados, cifrada en unas 200.000 personas, que afectan a la distribución de presupuestos y planificación.

“La autoridad local es consciente de este problema crítico, pero responde lentamente debido a un plan de respuesta poco claro, la limitación de la asignación presupuestaria, la inconsistencia de las políticas y de la planificación urbana”, entre otros factores, sentencia la profesora que pide un esfuerzo gubernamental extra para atajar la raíz del problema.

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